sábado, 23 de mayo de 2026

Toxicidad por oxígeno

 En la superficie terrestre, los humanos pueden respirar un 100 % de oxígeno de forma continua durante 24 a 36 horas sin ningún riesgo. Transcurrido ese tiempo, sobreviene la toxicidad por oxígeno (efecto Lorrain-Smith). Los síntomas de toxicidad pulmonar son: dolor subesternal, tos seca y no productiva, dismi- nución de la capacidad vital y pérdida de la producción de surfactantes. La radiografía muestra lo que se conoce por atelec- tasia en parches; en casos de exposición prolongada, microhemorragia, y finalmente, fibrosis pulmonar permanente. Todas las etapas de la toxicidad por oxígeno, hasta la etapa de microhemo- rragia, son reversibles, pero una vez que ha aparecido la fibrosis, el proceso se vuelve irreversible. Cuando se respira oxígeno al 100 % a 2 ATA (una presión de 10 m de agua de mar), los primeros síntomas de toxicidad por oxígeno comienzan a manifestarse a las seis horas aproximadamente. Ahora bien, es posible duplicar ese tiempo, si se intercalan cada 20 o 25 minutos períodos cortos (de unos cinco minutos) de respiración de aire.

Es posible respirar oxígeno a una presión inferior a 0,6 ATA sin efectos nocivos. Por ejemplo, un trabajador puede respirar oxígeno a 0,6 atmósferas de forma continua durante dos semanas sin que se vea mermada su capacidad vital. El nivel de la capacidad vital parece ser el indicador más sensible de la toxi- cidad precoz por oxígeno. Los buzos que trabajan a gran profundidad respiran mezclas de gases que contienen hasta 0,6 atmósferas de oxígeno en un medio compuesto por helio y nitrógeno. Seis décimas de atmósfera equivalen a respirar 60 % de oxígeno a una presión de 1 ATAo a nivel del mar.

A presiones superiores a 2 ATA, la toxicidad pulmonar por oxígeno deja de ser el principal motivo de preocupación, ya que el oxígeno puede producir convulsiones como resultado de la toxicidad cerebral. Paul Bert fue el primero en describir en 1878, el efecto neurotóxico conocido como efecto de Paul Bert. Si una persona respirase de forma continua un aire con 100 % de oxígeno a 3 ATA durante más de tres horas, probablemente presentaría convulsiones de tipo Gran Mal.


A pesar de que el mecanismo de la toxicidad pulmonar y cerebral del oxígeno se ha investigado activamente durante más de 50 años, aún no se conoce completamente. Se sabe, sin embargo, que ciertos factores potencian la toxicidad y disminuyen el umbral de las convulsiones. El ejercicio, la retención de CO2, el uso de esteroides, la aparición de fiebre o escalofríos, la ingestión de anfetaminas, el hipertiroidismo y el miedo pueden afectar la tolerancia al oxígeno. Así, un individuo que como experiencia permanece quieto en una cámara seca presurizada, tiene una tolerancia muy superior a la de un buzo que trabaja sin cesar en agua fría debajo de un barco enemigo. El buzo militar puede experimentar frío y temor, realizar un ejercicio arduo y presentar una acumulación de CO2 si utiliza un circuito cerrado de oxígeno, y es posible que presente convulsiones al cabo de 10-15 minutos de trabajo a una profundidad de tan solo 12 m, mientras que un paciente que permanece inmóvil en una cámara seca puede tolerar fácilmente una presión de 20 m durante 90 minutos sin riesgo grave de presentar convulsiones. Los buzos que realizan ejercicio pueden estar expuestos a presiones parciales de oxígeno de hasta 1,6 ATA durante períodos cortos de hasta 30 minutos, lo que equivale a respirar oxígeno al 100 % a una profundidad de 6 m. Conviene señalar que nadie debería exponerse a un aire con 100 % de oxígeno a presiones superiores a 3 ATA ni por tiempos superiores a 90 minutos, ni siquiera en una situación de inactividad.

La susceptibilidad a las convulsiones varía considerablemente de un individuo a otro, y de un día a otro en el mismo individuo. De ahí la práctica inutilidad de los ensayos de “tolerancia al oxígeno”. La administración de fármacos anticonvulsivos, como el fenobarbital o la fenitoína, evita las convulsiones por oxígeno, pero no reduce la lesión cerebral o de médula o espinal permanente cuando se exceden los límites de presión o de tiempo. 
Toxicidad por oxígeno

sábado, 16 de mayo de 2026

CATASTROFES Y ACCIDENTES

 Pier Alberto Bertazzi

Tipo y frecuencia de las catástrofes

En 1990, la 44 Asamblea General de las Naciones Unidas consagró la década para la reducción de la frecuencia y el impacto de las catástrofes naturales (Lancet 1990). Una comisión de expertos aprobó la siguiente definición de catástrofe:

“Trastorno del ecosistema humano que desborda la capacidad de la comunidad para continuar con su funcionamiento normal”.

En las últimas décadas, los datos mundiales sobre catástrofes ponen claramente de manifiesto la existencia de una estructura común a todas ellas que se caracteriza por dos rasgos fundamentales: el aumento del número de personas afectadas y la presencia de una correlación geográfica (Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y la Medialuna Roja

(IFRCRCS) 1993). En la Figura 39.1, a pesar de la enorme variación existente entre unos años y otros, es clara la tendencia al alza.

CATASTROFES Y ACCIDENTES

En la Figura 39.2 se muestran los países más afectados por catástrofes importantes en 1991. En todos los países del mundo se producen calamidades, pero en los más pobres es más frecuente la pérdida de vidas humanas.

Se han elaborado y revisado muchas definiciones y clasificaciones de las catástrofes (Grisham 1986; Lechat 1990; Logue, Melick y Hansen 1981; Weiss y Clarkson 1986). A título de ejemplo, mencionaremos tres de ellas: los Centros para el Control de Enfermedades [Centers for Disease Control

(CDC 1989)] de Estados Unidos determinaron tres categorías principales de catástrofes: sucesos geológicos, como terremotos y erupciones volcánicas; trastornos climáticos, como huracanes, tornados, olas de calor, gotas frías o inundaciones; y, por último,

problemas de origen humano, como hambrunas, contaminación atmosférica, catástrofes industriales, incendios e incidentes generados por reactores nucleares. Otra clasificación, basada en las causas (Parrish, Falk y Melius 1987), distingue entre catástrofes naturales, como los sucesos climáticos y geológicos, y las catástrofes de origen humano, que se definen como sucesos arti- ficiales, tecnológicos e intencionados, perpetuados por las personas (como el transporte, los conflictos armados, los incendios y explosiones, y los escapes químicos y radiactivos). Una tercera clasificación (Tabla 39.1), elaborada por el Centro para la Investigación de la Epidemiología de Catástrofes de Lovaina, Bélgica, se basa en una estructura de investigación creada por la Oficina de Coordinación de las Naciones Unidas para el Socorro en Catástrofes en 1991 y fue publicada en World Disaster Report 1993 (IFRCRCS 1993).

catastrofes estadisticas

Tomando como base los datos del IFRCRCS 1993, se puede obtener más información sobre el tipo, frecuencia y consecuen- cias de las catástrofes, naturales o no naturales, entre 1969 y

1993. Aunque las agencias valoran la gravedad de las catástrofes atendiendo al número de víctimas mortales, cada vez es más importante observar también el número de afectados. En todo el mundo, el número de personas afectadas por las catástrofes es casi mil veces mayor que el de víctimas mortales; para muchas de estas personas, la supervivencia después de la catástrofe es cada vez es más difícil, lo que las hace más vulnerables a nuevas desgracias. Se trata de una cuestión importante no sólo en lo que se refiere a las catástrofes naturales (Tabla 39.2), sino también en las de origen humano (Tabla 39.3, página 39.5), especialmente tratándose de accidentes químicos, cuyos efectos sobre las víctimas pueden manifestarse años y hasta décadas después (Bertazzi 1989).

El problema de la vulnerabilidad humana ante las catástrofes es crucial para las estrategias de prevención.

La sequía, las hambrunas y las inundaciones siguen afectando a muchas más personas que ningún otro tipo de catástrofe. Desde luego, los vientos fuertes (ciclones, huracanes y tifones) causan, proporcionalmente, más muertes que las hambrunas y las inundaciones con respecto al conjunto de la población afectada; por su parte, los terremotos, que son las catástrofes más repentinas, siguen mostrando el mayor índice de víctimas mortales entre la población afectada (Tabla 39.4, página 39.5). Los accidentes tecnológicos afectaron a más personas que los incendios

lunes, 26 de diciembre de 2022

Explica el TRABAJO EN SITUACIONES DE AUMENTO DE LA PRESION BAROMETRICA

 El trabajo en situaciones de aumento de la presión barométrica es una actividad que implica realizar tareas o actividades en condiciones de alta presión atmosférica. Estas situaciones pueden presentarse en ciertos entornos, como en submarinos o en instalaciones industriales, y pueden conllevar ciertos riesgos y desafíos para los trabajadores.

Un aumento de la presión barométrica puede ser causado por diferentes factores, como la profundidad del agua o la altitud. Cuando la presión atmosférica aumenta, el aire se comprime y se ejerce una mayor fuerza sobre el cuerpo humano. Esto puede afectar a los órganos y sistemas del cuerpo, como los oídos, el sistema circulatorio y los pulmones.

Para trabajar en situaciones de aumento de la presión barométrica, es necesario tomar ciertas precauciones y medidas de seguridad. Estas pueden incluir:

  •     Usar equipo de protección especializado, como trajes de presión o equipos de respiración autónoma.
  •     Realizar exámenes médicos periódicos para evaluar el estado de salud de los trabajadores y detectar posibles problemas relacionados con la alta presión.
  •     Seguir procedimientos y protocolos específicos para entrar y salir de las áreas de alta presión de manera segura.
  •     Formar a los trabajadores sobre los riesgos y las medidas de seguridad necesarias para trabajar en estas condiciones.

Es importante tener en cuenta que el trabajo en situaciones de aumento de la presión barométrica requiere una atención especial y una preparación adecuada para garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores.

viernes, 15 de noviembre de 2019

El sobrino narco de la autoproclamada "presidenta" de Bolivia: lo detuvieron con media tonelada de cocaína y está preso en Brasil

Fuente:
El sobrino narco de la autoproclamada "presidenta" de Bolivia: lo detuvieron con media tonelada de cocaína y está preso en Brasil


"Mi sobrino es responsable de sus actos y yo de los míos", dijo la senadora autoproclamada presidenta de Bolivia Jeanine Añez Chavez en octubre de 2017. Lo dijo cuando su sobrino, Carlos Andrés Añéz Dorado, había sido detenido con 480 kilos de cocaína al aterrizar con una avioneta y semejante cantidad en Matogrosso, en el Brasil, donde aún continúa preso. Añéz Chavez había llamado "canalla" al ministro de Gobierno boliviano Carlos Romero por develar el vínculo familiar del detenido con quien entonces era ya una enconada adversaria política. El hecho cobra una relevancia especial dos años después, cuando Jeanine termina siendo una de las protagonistas del golpe de Estado que derrocó al ahora ex presidente Evo Morales.



En su momento, sin embargo, la guerra de "carpetazos" había comenzado cuando desde la oposición a Evo Morales se divulgó que el otro detenido en la misma avioneta era Fabio Adhemar Andrade Lima Lobo, hijo de Carmen Lima Lobo, tiempo atrás candidata del Movimiento al Socialismo (MAS) a la subgobernación de la provincia Mamoré del Beni, y casada por entonces con Célimo Andrade, ex miembro del Cartel de Cali. Por entonces, desde el gobierno reconocieron el vínculo, pero recordaron también que Andrade Lima Lobo tenía vínculo familiar directo con Hugo Vargas Lima Lobo, alcalde de San Joaquín postulado por el MNR en alianza con UD (el partido de Añez), y con Óscar Vargas Lima Lobo, excandidato a la Asamblea Departamental del Beni por UD. Los dos dirigentes antievistas son hermanos paternos de Carmen Lima Lobo. Y luego llegó la réplica letal.

"El otro sujeto que ha sido aprehendido infraganti con 480 kilos de droga en Brasil es el señor Carlos Andrés Añez Dorado, quien es sobrino de Jeanine Añez Chavez, senadora por Unidad Demócrata. Entonces igualmente en este caso estamos hablando de un vínculo familiar con una persona de actividad política", dijo el ministro Romero.

jueves, 1 de agosto de 2019

EVALUACIONES DE IMPACTO AMBIENTAL (III)


Además, durante los primeros cinco a seis años de vigencia de la Ley nacional de política ambiental se interpusieron numerosas demandas judiciales en las que los adversarios del proyecto impugnaron la idoneidad de las declaraciones de impacto ambiental por causas técnicas o, a veces, de procedimiento. Estos contenciosos también contribuyeron a demorar los proyectos. Sin embargo, a medida que adquiría experiencia y se emitían directrices más estrictas e inequívocas, el número de liti- gios judiciales se fue reduciendo significativamente. Lamentablemente, todos estos problemas contribuyeron a dar a muchos observadores independientes una impresión nítida de que la evaluación de impacto ambiental era una idea bien inten- cionada que, por desgracia, se había aplicado mal y había termi- nado por convertirse, más en un obstáculo que en una ayuda al desarrollo. Para muchas personas, parecía una actividad adecuada, si no absolutamente necesaria, para las autocomplacientes naciones industrializadas, pero para los países en desarrollo constituía un lujo costoso que no podían permitirse.
A pesar de las reacciones adversas iniciales registradas en algunos lugares, la difusión de la evaluación de impacto ambiental se reveló imparable. Desde que se inició en Estados Unidos en 1970, la EIA se extendió a Canadá, Australia y Europa. En varios países en desarrollo, como Filipinas, Indo- nesia y Tailandia, las técnicas de la EIA se implantaron antes que en muchas naciones de la Europa occidental. Curiosamente, los diversos bancos de desarrollo, como el Banco Mundial, fueron a la zaga de otras organizaciones en la incorporación de la EIA a sus respectivos sistemas de toma de decisiones. Ciertamente, hasta finales del decenio de 1980 y principios del siguiente los bancos y organismos de cooperación bilateral se pusieron al nivel del resto del mundo. No se tiene la impresión de que el ritmo de incorporación de las leyes y los reglamentos normativos de la evaluación de impacto ambiental a los distintos sistemas nacionales de toma de decisiones se esté desacelerando. Por el contrario, como consecuencia de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, la aplicación de la EIA ha ido creciendo gradualmente a medida que los organismos inter- nacionales y los gobiernos se esfuerzan por hacer efectivas las recomendaciones de Río respecto a la necesidad de perseguir un desarrollo sostenible.

Pg 29, 54

lunes, 29 de julio de 2019

CAMPOS DE RADIOFRECUENCIA Y MICROONDAS - Normas y directrices (II)

Los límites de exposición derivados para la intensidad de campo eléctrico (E), la intensidad de campo magnético (H) y la densidad de potencia, expresados en V/m, A/m y W/m2, se indican en la Figura 49.7. Los cuadrados de los campos E y H están promediados sobre seis minutos; se recomienda que la exposición instantánea no exceda de los valores promediados en tiempo en un factor superior a 100. Asimismo, la corriente del cuerpo a tierra no deberá exceder de 200 mA.

La norma C95.1 establecida en 1991 por la IEEE especifica unos valores límite de exposición laboral (en ambiente controlado) de 0,4 W/kg para la SAR media sobre la totalidad del cuerpo de una persona y de 8 W/kg para la SAR máxima administrada a cada gramo de tejido durante 6 minutos o más. Los valores de exposición correspondientes para el público en general (en ambiente no controlado) son de 0,08 W/kg para la SAR sobre todo el cuerpo y de 1,6 W/kg para la SAR máxima. La corriente del cuerpo a tierra no deberá exceder de 100 mA en un ambiente controlado ni de 45 mA en un ambiente no controlado (para más detalles véase IEEE 1991). Los límites derivados se indican en la Figura 49.8.

Puede verse más información sobre campos de radiofre- cuencia y microondas, por ejemplo, en Elder y cols. 1989, Greene 1992 y Polk y Postow 1986.

49, Pag 22

CAMPOS DE RADIOFRECUENCIA Y MICROONDAS - Normas y directrices (I)

Varias organizaciones y servicios públicos han publicado normas y directrices de protección frente a la exposición excesiva a campos de RF. Grandolfo y Hansson Mild (1989) facilitaron un análisis de las normas de seguridad de ámbito mundial; en este artículo solo se comentan las directrices publicadas por la IRPA (1988) y la norma IEEE C 95.1 de 1991.

La IRPA (1988) facilita la explicación razonada y completa de los límites de exposición a RF. En síntesis, las directrices IRPA han adoptado un valor límite básico de SAR de 4 W/kg, por encima del cual se considera que existe una probabilidad creciente de que se produzcan consecuencias adversas para la salud debido a la absorción de energía de RF. No se han observado efectos perjudiciales para la salud tras exposiciones intensas por debajo de este nivel. Incorporando un factor de seguridad de diez para cubrir las posibles consecuencias de la exposición de larga duración, se utiliza 0,4 W/kg como límite básico del que derivar los límites de exposición profesional. Para obtener los límites para el público en general se incorpora un factor de seguridad adicional de cinco.