lunes, 7 de enero de 2013

VIBRACIONES TRANSMITIDAS A • LAS MANOS (II)

La expresión síndrome de vibraciones mano-brazo (HAV) se utiliza comúnmente en referencia a los síntomas asociados con exposición a vibraciones transmitidas a las manos, a saber:

• trastornos vasculares;
• trastornos neurológicos periféricos;
• trastornos de los huesos y articulaciones;
• trastornos musculares,
• otros trastornos (todo el cuerpo, sistema nervioso central).

Actividades tales como la conducción de motocicletas o el uso de herramientas vibrantes domésticas pueden exponer las manos esporádicamente a vibraciones de gran amplitud, pero solo las largas exposiciones diarias pueden provocar problemas de salud (Griffin 1990).
La relación entre exposición a vibraciones transmitidas a las manos de origen profesional y efectos adversos para la salud dista de ser sencilla. En la Tabla 50.3 se proporciona una lista de algunos de los factores más importantes que contribuyen a causar lesiones en las extremidades superiores de los trabaja- dores expuestos a vibración.

domingo, 6 de enero de 2013

VIBRACIONES TRANSMITIDAS A • LAS MANOS (I)

Las vibraciones mecánicas producida por procesos o herramientas a motor y que penetran en el cuerpo por los dedos o la palma de las manos se denominan vibraciones transmitidas a las manos. Como sinónimos de vibraciones transmitidas a las manosse utilizan con frecuencia las expresiones vibraciones mano-brazo
y vibraciones locales o segmentarias. En varias actividades industriales se encuentran muy extendidos los procesos y herramientas
a motor que exponen las manos del operario a vibraciones. La exposición de origen profesional a las vibraciones transmitidas a las manos proviene de las herramientas a motor que se utilizan en fabricación (p. ej., herramientas de percusión para trabajo de metales, amoladoras y otras herramientas rotativas, llaves de impacto), explotación de canteras, minería y construcción
(p. ej., martillos perforadores de roca, martillos rompedores de piedra, martillos picadores, compactadores vibrantes), agricultura
y trabajos forestales (p. ej., sierras de cadena, sierras de recortar, descortezadoras) y servicios públicos (p. ej., martillos rompedores de asfalto y hormigón, martillos perforadores, amoladoras de mano). También puede producirse exposición a vibraciones transmitidas a las manos por piezas vibrantes sostenidas con las manos del operario, como en el amolado de columna, y por controles manuales vibrantes, como al utilizar cortacéspedes o controlar rodillos vibrantes para compactación de carreteras. Se ha comunicado que el número de personas expuestas a vibraciones transmitidas a las manos en el trabajo excede de 50.000 en los Países Bajos, de 0,5 millones en Gran Bretaña y de 145 millones en Estados Unidos. La exposición excesiva a las vibraciones transmitidas a las manos puede causar trastornos en los vasos sanguíneos, nervios, músculos, huesos y articulaciones de las extremidades superiores. Se calcula que del 1,7 al 3,6 % de los trabajadores de los países europeos y de Estados Unidos están expuestos a vibraciones transmitidas a las manos potencialmente peligrosa (AISSA Sección Internacional de Investigación 1989).

sábado, 5 de enero de 2013

Efectos retardados

La exposición crónica a la luz solar —en especial, al componente UVB— acelera el envejecimiento de la piel e incrementa el riesgo de cáncer de piel (Fitzpatrick y cols. 1974; Forbes y Davies 1982; Urbach 1969; Passchier y Bosnjakovic 1987). Varios estudios epidemiológicos han mostrado que la incidencia de cáncer de piel está estrechamente relacionada con la latitud, la altitud y las condiciones atmosféricas, lo cual se relaciona a su vez con la exposición a la RUV (Scotto, Fears y Gori 1980; OMS 1993).
Aún no se han establecido con exactitud las relaciones cuantitativas entre dosis y respuesta para la carcinogénesis de la piel humana, aunque los individuos de piel blanca, en particular los de origen celta, son mucho más propensos a contraer cáncer de piel. No obstante, hay que señalar que las exposiciones a la RUV necesarias para provocar tumores de piel en modelos animales pueden tener lugar con lentitud suficiente para que no se produzca eritema, y que la efectividad relativa (relativa al pico a 302 nm) notificada en esos estudios varía en la misma forma que las quemaduras solares (Cole, Forbes y Davies 1986; Steren- borg y Van der Leun 1987).

viernes, 4 de enero de 2013

Fotosensibilización

Los especialistas de la salud en el trabajo encuentran con frecuencia efectos adversos por exposición de origen profesional a la RUV en trabajadores fotosensibilizados. El tratamiento con ciertos medicamentos puede producir un efecto sensibilizante en la exposición a la UVA, lo mismo que la aplicación tópica de determinados productos, como algunos perfumes, lociones corporales, etc. Las reacciones a los agentes sensibilizantes pueden implicar, fotoalergia (reacción alérgica de la piel) y fototoxicidad (irritación de la piel) tras la exposición a la RUV de la luz solar o de fuentes industriales de RUV (también son frecuentes las reac- ciones de fotosensibilidad durante el empleo de aparatos de bronceado). Esta fotosensibilización cutánea puede estar producida por cremas o pomadas aplicadas a la piel, por medicamentos ingeridos por vía oral o inyectados, o por el uso de inhaladores bajo prescripción médica (véase Figura 49.3). El médico que pres- cribe un fármaco potencialmente fotosensibilizante debería advertir siempre al paciente que adopte medidas apropiadas para protegerse de los efectos adversos, pero con frecuencia a éste se le dice únicamente que evite la luz solar y no las fuentes de RUV (dado que no es frecuente su uso por la población en general).

jueves, 3 de enero de 2013

Efectos biológicos La piel Eritema

El eritema, o “quemadura solar”, es un enrojecimiento de la piel que normalmente aparece de cuatro a ocho horas después de la exposición a la RUV y desaparece gradualmente al cabo de unos días. Las quemaduras solares intensas provocan formación de ampollas y desprendimiento de la piel. La UVB y la UVC son unas 1.000 veces más eficaces que la UVA como agentes causantes de eritema (Parrish, Jaenicke y Anderson 1982), pero el eritema producido por la UVB, de mayor longitud de onda (295 a 315 nm) es más intenso y persiste durante más tiempo (Hausser 1928). Esta mayor intensidad y duración se deben a que la penetración de esta radiación de mayor longitud de onda en la epidermis es más profunda. La piel parece presentar la máxima sensibilidad a 295 nm aproximadamente (Luckiesh, Holladay y Taylor 1930; Coblentz, Stair y Hogue 1931), siendo esta sensibi- lidad mucho menor (aproximadamente 0,07) a longitudes de onda de 315 nm y superiores (McKinlay y Diffey 1987).
La dosis eritémica mínima (DEM) para 295 nm notificada en estudios más recientes para piel sin broncear, ligeramente pigmentada, varía entre 6 y 30 mJ/cm2 (Everett, Olsen y Sayer 1965; Freeman y cols. 1966; Berger, Urbach y Davies 1968). La DEM a 254 nm varía considerablemente dependiendo del tiempo transcurrido desde la exposición y de si la piel ha estado expuesta mucho tiempo a la luz solar en el exterior, pero suele ser del orden de 20 mJ/cm2, pudiendo llegar a 0,1 J/cm2. La pigmentación y el bronceado de la piel y, lo que es más importante, el engrosamiento del estrato córneo, pueden aumentar esta DEM en un orden de magnitud como mínimo.


miércoles, 2 de enero de 2013

Alumbrado general. Las lámparas fluorescentes

Las lámparas fluorescentes son de uso habitual en el lugar de trabajo y también hace tiempo que se utilizan en el entorno doméstico. Estas lámparas emiten pequeñas canti- dades de RUV y solo contribuyen en un pequeño porcentaje
a la exposición anual de una persona a la radiación UV. Las lámparas de tungsteno halógenas cada vez se utilizan más en el hogar y en el lugar de trabajo para diversos fines de alumbrado y exhibición. Las lámparas halógenas sin apantallar pueden emitir niveles de RUV suficientes para causar graves lesiones a cortas distancias. Colocando sobre ellas filtros de vidrio se eliminaría este riesgo.

martes, 1 de enero de 2013

Relación dosis-efecto. (III)

También conviene mencionar que las estimaciones tabuladas se basan en promedios de población y no son aplicables necesariamente a cualquier individuo; es decir, la susceptibilidad a determinados tipos de cáncer (por ejemplo, cánceres de tiroides y mama) es mucho mayor en niños que en adultos, y la suscepti- bilidad a determinados cánceres aumenta también en asociación con algunas alteraciones hereditarias, como el retinoblastoma y el síndrome de carcinoma de células nevoides basales (UNSCEAR 1988, 1994; NAS 1990). A pesar de estas diferen- cias de susceptibilidad, se han propuesto estimaciones basadas en poblaciones para usarlas en casos de indemnización como base para calibrar la probabilidad de que un cáncer que aparezca en una persona irradiada con anterioridad pueda haber sido causado por la exposición en cuestión (NIH 1985). Evaluación del riesgo con dosis bajas. Hasta ahora, los estudios epidemiológicos para determinar si los riesgos de cáncer deri- vados de exposiciones a radiación de bajo nivel varían realmente en función de la dosis del modo pronosticado por las estimaciones anteriores no han llegado a conclusiones definitivas. Las radiación de fondo natural no presentan aumentos de las tasas de cáncer atribuibles a ella de modo definitivo (NAS 1990; UNSCEAR 1994); por el contrario, algunos estudios han suge- rido incluso una relación inversa entre niveles de radiación de fondo y tasas de cáncer, lo que algunos observadores interpretan como demostración de la existencia de efectos beneficiosos (u horméticos) de la irradiación de bajo nivel, acordes con las respuestas adaptativas de determinados sistemas celulares (UNSCEAR 1994). Ahora bien, la importancia de la relación inversa es cuestionable, puesto que no ha persistido tras controlar los efectos de variables que pudieran inducir a confu- sión (NAS 1990). De manera similar, en los trabajadores expuestos actualmente a la ración —salvo determinados grupos de mineros en galerías de roca viva (NAS 1994; Lubin, Boice y Edling 1994)— ya no se detectan aumentos de las tasas de cánceres distintos de la leucemia (UNSCEAR 1994), gracias a los avances en protección radiológica; por lo demás, las tasas de leucemia en estos trabajadores son coherentes con las estima- ciones antes tabuladas (IARC 1994). En resumen, podemos concluir que los datos disponibles en la actualidad son cohe- rentes con las estimaciones tabuladas (Tabla 48.5), que indican que menos del 3 % de los casos de cáncer en la población general son atribuibles a radiación natural de fondo (NAS 1990; IARC 1994), aunque hasta el 10 % de los cánceres de pulmón pueden atribuirse al radón de los recintos cerrados (NAS 1990; Lubin, Boice y Edling 1994).