sábado, 10 de enero de 2015

Blindaje de fuentes gamma (III)

El espesor de un absorbente que, cuando se introduce en el haz de fotones primarios, reduce a la mitad la tasa de dosis absorbida se llamada capa de hemirreducción (HVL) o espesor de hemirreducción (HVT). La HVL puede calcularse como sigue:
El espesor necesario de un blindaje antifotónico puede esti- marse suponiendo una geometría de haz estrecho o satisfactoria al calcular el blindaje preciso, para luego aumentar el valor hallado en una HVL en consideración a la acumulación

viernes, 9 de enero de 2015

Blindaje de fuentes gamma (II)

El espesor del blindaje para condiciones de geometría imper- fecta puede estimarse mediante el factor de acumulación B, cuyo valor puede calcularse del modo siguiente:
El factor de acumulación es siempre mayor que uno, y puede definirse como la relación entre la intensidad de la radiación fotónica en cualquier punto del haz, incluidas la radiación primaria y la dispersada, y la intensidad del haz primario única- mente en ese punto. El factor de acumulación puede aplicarse al flujo de radiación o a la tasa de dosis absorbida.
Se han calculado factores de acumulación para distintas energías de fotones y diversos absorbentes. Muchas de las gráficas o tablas indican el espesor del blindaje en longitudes de relajación. Una longitud de relajación es el espesor de un blindaje que atenúa un haz estrecho hasta 1/e (en torno al 37 %) de su inten- sidad original. Por consiguiente, una longitud de relajación viene dada por el valor numérico recíproco del coeficiente de atenua- ción lineal (es decir, 1/).

jueves, 8 de enero de 2015

Rendimiento (III)

En la Tabla 42.15 se indican las relaciones observadas entre el rendimiento físico y las temperaturas del organismo. Se supone que el rendimiento físico depende en gran medida de la temperatura de los tejidos y disminuye cuando la temperatura de los tejidos y órganos vitales desciende. Normalmente, la destreza manual depende críticamente de la temperatura de los dedos y las manos, así como del músculo del antebrazo. La locomotri- cidad gruesa se ve poco afectada por la temperatura superficial local, pero es muy sensible a la temperatura muscular. Puesto que algunas de estas temperaturas están relacionadas entre sí (p. ej., la temperatura interna y muscular), es difícil establecer relaciones directas.
El resumen de los efectos en el rendimiento que se ofrecen en las Tablas 42.14 y 42.15 es necesariamente muy esquemático. Tal información debería servir como base para la acción, enten- diendo por acción una evaluación detallada de las condiciones ambientales o la adopción de medidas preventivas.
Un importante factor que contribuye a reducir el rendimiento es la duración de la exposición. Cuando más dure la exposición al frío, mayor será el efecto en los tejidos profundos y en la función neuromuscular. Por otra parte, factores como la habitua- ción y la experiencia modifican los efectos nocivos y permiten recuperar en parte el nivel de rendimiento.

miércoles, 7 de enero de 2015

Rendimiento (II)

La conducta y la función mental son más susceptibles al efecto de la distracción, mientras que el rendimiento físico se ve más afectado por el enfriamiento. La compleja interacción de las respuestas fisiológicas y psicológicas (distracción, estado de alerta) a la exposición al frío no se conoce bien y en el futuro tendrán que realizarse más investigaciones en este campo.

martes, 6 de enero de 2015

Rendimiento (I)

La exposición al frío y las reacciones fisiológicas y de conducta asociadas influyen en el rendimiento humano a distintos niveles de complejidad. En la Tabla 42.14 se presenta un esquema de los diferentes tipos de efectos en el rendimiento que pueden preverse con una exposición leve o extrema al frío.
En este contexto, la exposición leve produce un enfriamiento nulo o despreciable del interior del cuerpo y un enfriamiento moderado de la piel y las extremidades. La exposición severa produce un equilibrio térmico negativo, un descenso de la temperatura interna y una marcada reducción de la temperatura de las extremidades.
Las características físicas de la exposición leve o intensa al frío dependen mucho del equilibrio entre la producción interna de calor corporal (como resultado del trabajo físico) y la pérdida de calor. Las prendas protectoras y las condiciones climáticas deter- minan la cantidad de calor perdido.
Como ya se ha mencionado antes, la exposición al frío causa distracción y enfriamiento (Figura 42.14). Ambos influyen en el rendimiento laboral, aunque la magnitud de efecto varía según el tipo de trabajo.

lunes, 5 de enero de 2015

Percepción del frío y bienestar térmico (III)

En particular, las personas que realizan una actividad muy ligera o sedentaria se hacen cada vez más susceptibles al enfria- miento local cuando la temperatura ambiente desciende por debajo de 20 o 22 ºC. En tales condiciones, la velocidad del aire debe mantenerse reducida (por debajo de 0,2 m/s) y tienen que utilizarse prendas aislantes adicionales para cubrir las partes más sensibles del cuerpo (como cabeza, cuello, espalda y tobillos). El trabajo sentado con temperaturas inferiores a 20 ºC requiere un asiento y un respaldo aislantes para reducir el enfriamiento local causado por la compresión de las prendas de vestir.
Cuando la temperatura ambiente desciende por debajo de
10 ºC, el concepto de bienestar es más difícil de aplicar. Las asimetrías térmicas se hacen “normales” (p. ej., rostro frío e inha- lación de aire frío). Aunque exista un equilibrio térmico corporal óptimo, estas asimetrías pueden ocasionar molestias y exigir una fuente de calor adicional para eliminarlas. El bienestar térmico en ambientes fríos, al contrario que en ambientes interiores térmicamente neutros, suele coincidir con una ligera sensación de calor, un hecho que debe recordarse a la hora de evaluar el estrés por frío utilizando el índice IREQ.

domingo, 4 de enero de 2015

Percepción del frío y bienestar térmico (II)

Una fórmula simplificada y razonablemente exacta para calcular la temperatura termoneutra (t) para una persona normal es:
en donde M es el calor metabólico medido en W/m2 e Icl el valor

del aislamiento proporcionado por la ropa medido en clo.
El aislamiento que debe proporcionar la ropa (valor clo) es mayor a +10ºC que el calculado con el método IREQ (valor calculado del aislamiento requerido) (ISO TR 11079, 1993). La razón de esta discrepancia es la aplicación de criterios diferentes de “bienestar” en los dos métodos. ISO 7730 se centra principal- mente en el bienestar térmico y permite una sudoración conside- rable, mientras que ISO TR 11079 contempla sólo una sudoración de “control” a niveles mínimos, necesaria en ambientes fríos. En la Figura 42.15 se muestra la relación entre el aislamiento proporcionado por la ropa, el nivel de actividad física (producción de calor) y la temperatura ambiente según la ecua- ción anterior y el método IREQ. Las áreas sombreadas corresponden a la variación esperada en el aislamiento requerido de la ropa como resultado de niveles diferentes de “bienestar”.
La información contenida en la Figura 42.15 sirve sólo como orientación para establecer las condiciones térmicas óptimas en ambientes interiores. Existe una variación considerable en la percepción que cada persona tiene del bienestar térmico y el malestar por frío. La variación se debe a diferencias en la ropa y el nivel de actividad física, aunque también contribuyen las preferencias subjetivas y la habituación.