martes, 31 de julio de 2007

Llamas de difusión y de premezclado

Un gas inflamable (p. ej., el propano, C3H8) puede entrar en combustión de dos formas diferentes. Una corriente o chorro de gas de una tubería (un simple mechero Bunsen con la entrada de aire cerrada) puede entrar en ignición y arder como llama de difusión , produciéndose la combustión en aquellas zonas en que el combustible gaseoso y el aire se mezclan mediante un proceso de difusión. Este tipo de llama presenta una luminosidad amarilla característica que indica la presencia de partículas diminutas de hollín formadas como resultado de una combustión incompleta. Algunas de esas partículas arden en la llama, pero otras emergen por la punta de la misma para formar el humo.
Otra forma de combustión tiene lugar cuando el gas y el aire se mezclan antes de la ignición y se produce una combustión de premezclado, siempre que el rango de concentración de la mezcla de gas y aire se encuentre entre los límites de inflamabilidad inferior y superior (véase la Tabla 41.1). Fuera de dichos límites la mezcla no resulta inflamable (recuerde que cuando se abre la entrada de aire de un mechero Bunsen, en la boca se estabiliza una llama de premezclado). Cuando una mezcla es inflamable, la ignición puede provocarse aplicando una fuente de ignición de pequeñas dimensiones (chispa eléctrica). La mezcla de tipo estequiométrico es la que arde con mayor facilidad, pues la proporción de oxígeno presente es la adecuada para quemar toda la sustancia combustible y transformarla en dióxido de carbono y agua (véase la ecuación siguiente, que demuestra que, aunque el nitrógeno está presente en la misma proporción que en el aire, no participa en la reacción). En esta reacción el material de combustión es el propano (C3H8):

lunes, 30 de julio de 2007

Saurios (lagartos)


Sólo existen dos especies de lagartos venenosos, ambas pertenecientes al género Heloderma: H. suspectum (monstruo de Gila) y H. horridum. Un veneno similar al de los vipéridos penetra en las heridas producidas por los colmillos anteriores curvos de estos lagartos, si bien las mordeduras en seres humanos son poco frecuentes y la recuperación es generalmente rápida (Rioux y Juminer 1983).

viernes, 27 de julio de 2007

Conceptos básicos de los incendios


Estamos rodeados de materiales combustibles que, en determinadas condiciones, pueden entrar en combustión si se les aplica una fuente de ignición capaz de iniciar una reacción en cadena. En el marco de este proceso, la “sustancia combustible” reacciona con el oxígeno del aire liberando energía (calor) y generando productos de combustión, algunos de los cuales pueden ser tóxicos. Es necesario comprender con claridad los mecanismos de ignición y combustión.
Normalmente, la mayoría de los incendios se producen en materiales sólidos (p. ej. madera o sus derivados y polímeros sintéticos), pero también, en menor medida, en combustibles líquidos y gaseosos. Antes de estudiar algunos conceptos básicos, es conve- niente revisar brevemente la combustión de gases y líquidos.

martes, 24 de julio de 2007

Descompresión: Descompresión de los buzos

La mayoría de los programas modernos de descompresión para buzos y trabajadores de cajones de inmersión se basan en modelos matemáticos similares a los desarrollados inicialmente por J.S. Haldane en 1908, a raíz de ciertas observaciones empíricas sobre los parámetros de descompresión permisibles. Haldane observó que las cabras toleraban una reducción de la presión a la mitad sin presentar síntomas. A partir de ahí, para facilitar los cálculos matemáticos, elaboró un modelo basado en cinco tejidos corporales distintos con diferentes velocidades de carga y descarga de nitrógeno, basándose en la ecuación clásica de semivida. A continuación, elaboró unas tablas de descompresión que no superaban la relación 2:1 en ninguno de los tejidos. Posteriormente, el modelo de Haldane se ha modificado empíri- camente para ajustarlo a la tolerancia observada en los buzos. Sin embargo, todos los modelos matemáticos para la carga y la eliminación de gases tienen algún fallo, ya que no existe ninguna tabla de descompresión en la que la seguridad se mantenga o aumente a medida que aumenta el tiempo o la profundidad de la inmersión.
Las tablas de descompresión más fiables en este momento para el buceo con aire comprimido son probablemente las de la Marina canadiense, conocidas como tablas DCIEM (Defence and Civil Institute of Environmental Medicine). Estas tablas han sido comprobadas exhaustivamente con buzos no habituados en condiciones muy diversas y ofrecen una tasa muy baja de enfermedad por descompresión. Otras tablas de descompresión comprobadas en situaciones reales son las normas nacionales francesas, elaboradas originalmente por la empresa francesa de submarinismo Comex.
Las tablas de descompresión de la Marina de EE.UU. no son fiables, especialmente cuando se utilizan en condiciones límite. En la práctica, los buzos experimentados de la Marina de EE.UU. realizan la descompresión a mayor profundidad [3 m(10 pies)] o durante más tiempo que los indicados. Las Tablas de descompresión de aire para la exposición excepcional son particularmente poco fiables y su utilización ha dado lugar a enfermedad por descompresión en un 17 % a 33 % de todas las inmersiones experimentales. En general, las paradas de descompresión indicadas en las tablas de la Marina de EE.UU. se realizan a muy poca profundidad.

lunes, 23 de julio de 2007

Vertebrados: serpientes y lagartos

En las regiones cálidas y templadas, las mordeduras de serpiente suponen un peligro mortal para ciertas categorías de trabajadores: agricultores, taladores de bosques, trabajadores de la construcción y de las obras públicas, pescadores, buscadores de setas, encantadores de serpientes, empleados de zoológicos y personal de laboratorio encargado de la preparación de sueros antiveneno. La gran mayoría de las serpientes son inofensivas para el ser humano, pero otras pueden causar lesiones graves por sus mordeduras venenosas; las especies peligrosas se encuentran tanto entre las serpientes terrestres (colúbridos y vipéridos) como entre las acuáticas (hidrofidios) (Rioux y Juminer 1983).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS 1995), las mordeduras de serpiente causan unas 30.000 muertes al año en Asia, unas 1.000 muertes en Africa y otras tantas en Sudamé- rica. En determinados países se dispone de estadísticas más detalladas. En México, todos los años se registran más de 63.000 mordeduras de serpiente y picaduras de escorpión, que en total originan más de 300 muertes. En Brasil se producen al año unas 20.000 mordeduras de serpiente y entre 7.000 y 8.000 picaduras de escorpión, con una tasa de mortalidad del 1,5 % para las mordeduras de serpiente y entre un 0,3 % y un 1 % para las picaduras de escorpión. Según un estudio realizado en Ouagadougou, Burkina Faso, en la periferia de las ciudades se producen 7,5 mordeduras de serpiente por 100.000 habitantes y, en las zonas rurales, más de 69 por 100.000 habitantes, alcanzando aquí la tasa de mortalidad un 3 %.
Las mordeduras de serpiente son también un problema en los países desarrollados. En Estados Unidos se registran todos los años unas 45.000 mordeduras de serpiente, aunque debido a la facilidad de acceso a la asistencia médica el número de muertes anuales oscila entre 9 y 15. En Australia, en donde existen algunas de las serpientes más venenosas del mundo, se estima que el número anual de mordeduras de serpiente oscila entre 300 y 500, con un promedio de dos muertes.
Los cambios medioambientales, particularmente la deforesta- ción, pueden haber causado la desaparición de muchas especies de serpientes en Brasil. Sin embargo, el número de casos decla- rados de mordeduras de serpiente no se ha reducido, ya que en algunas de las zonas deforestadas han proliferado otras especies, en ocasiones más peligrosas (OMS 1995).

domingo, 22 de julio de 2007

Catástrofes lentas




Las catástrofes lentas sólo se manifiestan porque víctimas humanas se encuentren casualmente en la vía de escape o porque, con el tiempo, los datos ambientales revelen la existencia de un peligro derivado de materiales nocivos.
Uno de los ejemplos más impresionantes e ilustrativos del primer tipo es la “enfermedad de Minamata”. En 1953, los habitantes de las aldeas pesqueras de la bahía de Minamata, en Japón, comenzaron a sufrir unos trastornos neurológicos inhabi- tuales. La enfermedad fue bautizada kibyo, “enfermedad miste- riosa”. Tras muchas investigaciones, la explicación más probable pareció ser la ingestión de pescado envenenado; en 1957, se consiguió provocar experimentalmente la enfermedad alimen- tando a gatos con pescado capturado en la bahía; al año siguiente, se sugirió que el cuadro clínico de kibyo, que incluía olineuritis, ataxia cerebelar y ceguera cortical, era similar al presentado por envenenamiento con compuestos de mercurio alquilo. Había que buscar una fuente de mercurio orgánico y finalmente se encontró en una fábrica que evacuaba sus residuos a la bahía de Minamata. En julio de 1961, la enfermedad había afectado a 88 personas, de las cuales 35 (40 %) habían muerto(Hunter 1978).
Un ejemplo del segundo tipo es Love Canal, una excavación cercana a las cataratas del Niágara, en Estados Unidos. La zona se había utilizado como vertedero químico y municipal durante un período aproximado de 30 años, hasta 1953. Posteriormente, el terreno se rellenó y se construyeron casas en las inmediaciones. A finales del decenio de 1960, se presentaron denuncias por olores a productos químicos en los cimientos, y comenzaron a denunciarse cada vez con mayor frecuencia emisiones químicas en las cercanías del vertedero. En el decenio de 1970, los habitantes empezaron a temer que pudiera surgir algún peligro grave para su salud, y esta opinión común dio paso a investigaciones ambientales y sanitarias. Ninguno de los estudios publicados logró demostrar de forma concluyente la existencia de un vínculo causal entre la exposición a productos químicos y al vertedero y efectos adversos sobre la salud de los habitantes. Con todo, no existe duda alguna de que esta comunidad ha sufrido consecuencias sociales y psicológicas graves, especialmente los habitantes que fueron evacuados (Holden 1980).

jueves, 19 de julio de 2007

Causas de muerte en accidentes eléctricos en la industria

En casos raros, la causa de la muerte es la asfixia, debida al tétanos prolongado del diafragma, a la inhibición de los centros respiratorios en casos de contacto con la cabeza o a densidades de corriente muy altas, por ejemplo, a consecuencia de alcances de rayo (Gourbiere y cols. 1994). Si se presta ayuda en los tres minutos siguientes, se puede reanimar a la víctima con unas bocanadas de respiración artificial boca a boca.
Por el contrario, la principal causa de muerte sigue siendo el colapso de la circulación periférica que sigue a la fibrilación ventricular. Aparece siempre que no se aplica masaje cardíaco al mismo tiempo que la respiración boca a boca. Todos los electri- cistas deberían saber cómo hacerlo, y continuar haciéndolo hasta la llegada de la asistencia médica urgente, que casi siempre tarda más de tres minutos. Muchísimos electropatólogos e inge- nieros de todo el mundo han estudiado las causas de la fibrilación ventricular, con objeto de idear mejores medidas protectoras, activas o pasivas (Comisión Electrotécnica Internacional 1987; 1994). La desincronización aleatoria del miocardio exige la persistencia de una corriente eléctrica de frecuencia, intensidad y tiempo de tránsito específicos. Y lo más importante es que la señal eléctrica llegue al miocardio durante la denominada fase vulnerable del ciclo cardíaco, correspondiente al comienzo de la onda T del electrocardiograma.
La Comisión Electrotécnica Internacional (1987; 1994) ha publicado curvas que describen el efecto de la intensidad de corriente y del tiempo de tránsito sobre la probabilidad (expresada en tanto por ciento) de fibrilación y el camino mano-pie de la corriente en un varón de 70 kg y buena salud. Son adecuadas para corrientes industriales en el margen de frecuencias de 15 a 100 Hz, mientras que las frecuencias más altas se encuentran ahora en estudio. Cuando los tiempos de tránsito son inferiores a 10 ms, el área situada debajo de la curva de la señal eléctrica es una aproximación razonable de la energía eléctrica.