viernes, 4 de septiembre de 2009

Procesos de soldadura y corte

En las Fichas de previsión de pérdidas (1977) de la Factory Mutual Engineering Corporation (FM) se asegura que cerca del 10% de las pérdidas de bienes industriales se deben a accidentes en los que intervienen procesos de soldadura y corte de materiales, por lo general metales. Está claro que las elevadas temperaturas nece- sarias para fundir los metales pueden provocar un incendio, al igual que las chispas que generan muchos de estos procesos.
Las Fichas de la FM (1977) indican que los materiales que más veces se encuentran en los incendios causados por procesos de soldadura y corte son líquidos inflamables, depósitos de aceite, polvos combustibles y madera. Los entornos en que se producen este tipo de accidentes suelen ser instalaciones de almacenamiento, zonas en construcción de edificios, instalaciones en reparación y sistemas de tratamiento de residuos.
Las chispas generadas en procesos de soldadura y corte pueden saltar hasta distancias de 10 m y caer sobre materiales combustibles donde provocan una combustión sin llama y poste- riormente un incendio con llama.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Trabajo en la proximidad de partes con tensión: Generalidades

El trabajo en la proximidad de partes activas, con tensiones nominales superiores a 50 VCA ó 120 VCC sólo será realizado cuando se hayan adoptado medidas de seguridad que garanticen la imposibilidad de tocar las partes con tensión o de entrar en la zona activada. Para ello se pueden emplear pantallas, barreras, cerramientos o cubiertas aislantes.
Antes de comenzar el trabajo, la persona nombrada para controlar el trabajo instruirá a los trabajadores, en particular a los no familiarizados con el trabajo en la proximidad de partes con tensión, con las distancias de seguridad que deben observarse en el lugar de trabajo, las prácticas principales de seguridad y la necesidad de un comportamiento que garantice la seguridad de todo el equipo de trabajo. Los límites del lugar de trabajo estarán definidos con precisión, marcados y señalizados para atraer la atención sobre las condiciones de trabajo no habituales. La información se repetirá las veces que sea necesario, en particular cuando haya cambios en las condiciones de trabajo.
Los trabajadores deberán cerciorarse de que ninguna parte de su cuerpo ni ningún objeto invada la zona activada. Se adop- tarán precauciones especiales cuando se manipulen objetos largos, por ejemplo, herramientas, puntas de cable, tuberías y escaleras.

martes, 1 de septiembre de 2009

Trabajo con tensión: Organización del trabajo

El trabajo deberá prepararse por adelantado; la preparación se presentará por escrito cuando el trabajo sea complejo. La instalación en general, y la sección donde se vaya a ejecutar el trabajo en particular, deberá mantenerse en el estado definido durante la preparación. La persona nombrada para controlar el trabajo informará a la que controla la instalación eléctrica sobre la naturaleza del trabajo, el lugar de la instalación donde será ejecutado el trabajo y la duración estimada del mismo. Antes de comenzar el trabajo, deberá explicarse a los trabajadores la naturaleza de éste, las medidas de seguridad importantes, el papel de cada trabajador, y las herra- mientas y equipos que se van a utilizar.
Existen procedimientos específicos para instalaciones de muy baja tensión, de baja tensión y de alta tensión.

lunes, 31 de agosto de 2009

Trabajo con tensión: Condiciones atmosféricas

Se aplican restricciones al trabajo con tensión en condiciones atmosféricas adversas, puesto que las propiedades de los aislantes, la visibilidad y la movilidad del trabajador quedan disminuidas.

sábado, 29 de agosto de 2009

ACCIDENTES POR RADIACION: Descripción, fuentes y mecanismos


Aparte del transporte de materiales radiactivos, existen tres situaciones en las que pueden producirse accidentes por radiación:
• utilización de reacciones nucleares para producir energía o armas, o para la investigación;
• aplicaciones industriales de la radiación (gammagrafía, irradiación),
• medicina de investigación y medicina nuclear (diagnóstico o terapia).

Los accidentes por radiación pueden clasificarse en dos grupos, atendiendo a si se produce o no emisión o dispersión de radionúclidos en el medio ambiente; cada uno de ellos afecta a poblaciones diferentes.
La magnitud y duración del riesgo de exposición para la población en general depende de la cantidad y características
(semivida, propiedades fisicoquímicas) de los radionúclidos liberados al medio ambiente (Tabla 39.18). Este tipo de contamina- ción se produce cuando, en centrales nucleares o industriales o en instalaciones médicas, se rompe alguna de las barreras de contención que separan los materiales radiactivos del medio ambiente. Si no tiene lugar una emisión al entorno, sólo resultarán expuestos a la radiación los trabajadores presentes en la instalación o los que manipulan los equipos o materiales radiactivos.
La exposición a la radiación ionizante puede producirse por tres vías, independientemente de que el grupo diana se componga de trabajadores o de población en general: irradiación externa, irradiación interna y contaminación de piel y heridas.
La irradiación externa tiene lugar cuando las personas se ven expuestas a una fuente de radiación exterior al cuerpo, ya sea concentrada (radioterapia, fuentes de radiación) o difusa (nubes radiactivas y lluvia radiactiva, Figura 39.5). La irradiación puede ser parcial y afectar sólo a una parte del cuerpo, o total y extenderse a todo él.
Se produce irradiación interna cuando se introducen sustan- cias radiactivas en el organismo (Figura 39.5), ya sea por inhala- ción de partículas radiactivas presentes en el aire (por ejemplo cesio 137 o iodo 131, contenidos en la nube de Chernóbil), o por ingestión de materias radiactivas presentes en los alimentos
(como iodo 131 en la leche). La irradiación interna puede afectar a todo el cuerpo o sólo a determinados órganos, dependiendo de la naturaleza de los radionúclidos: el cesio 137 se distribuye de forma homogénea por todo el cuerpo, en tanto que el iodo 131 y el estroncio 90 se concentran respectivamente en la glándula tiroides y en los huesos.
Por último, puede producirse también una exposición por contacto directo de las sustancias radiactivas con la piel y las heridas.

viernes, 28 de agosto de 2009

Convenio internacional para la prevención de la contaminación causada por buques, 1973, modificado por el Protocolo de 1978 (III)

Aunque la bibliografía especializada en derrames químicos es muy amplia, la parte dedicada a la descripción de sus consecuen- cias ecológicas es pequeña. En su mayoría se trata de estudios de casos. Las descripciones de derrames reales se centran en los problemas para la salud y la seguridad humanas, y se limitan a describir en términos generales las consecuencias ecológicas. Las sustancias químicas se integran en el medio ambiente fundamen- talmente a través de la fase líquida. Sólo en pocos casos los acci- dentes que tuvieron consecuencias ecológicas afectaron inmediatamente a los seres humanos, y los efectos sobre el medio ambiente no fueron motivados por las mismas sustancias o por las mismas vías de escape.
Los controles realizados para prevenir los riesgos para la salud y la vida humana derivados del transporte de materiales peligrosos contemplan: las cantidades transportadas, la dirección y control de los medios de transporte, la trayectoria, la autoridad en los puntos de intercambio y de concentración, y los asenta- mientos cercanos a tales zonas. Es necesario seguir investigando cuestiones relacionadas con los criterios de riesgo, la cuantificación del riesgo y la equivalencia del riesgo. El Health and Safety Executive del Reino Unido ha desarrollado un servicio de datos denominado “Servicio de Datos del Major Incident Data Service” (MHIDAS), una base de datos de los incidentes químicos más graves de todo el mundo. Actualmente, esa base contiene información sobre más de 6.000 incidentes.

jueves, 27 de agosto de 2009

Convenio internacional para la prevención de la contaminación causada por buques, 1973, modificado por el Protocolo de 1978 (II)

Es necesario elaborar planes de emergencia para reaccionar ante un accidente grave con sustancias peligrosas tanto durante el transporte como en instalaciones fijas. La tarea de planificación se ve dificultada por el hecho de que no se sabe de antemano dónde va a producirse Justificar a ambos ladosun accidente, lo que exige una planificación flexible. No puede preverse qué sustancias intervendrán en un accidente de transporte. Por la naturaleza del incidente, pueden mezclarse varios productos en un mismo lugar y ocasionar considerables problemas a los servicios de emergencia. El incidente puede tener lugar en una zona altamente urbanizada, aislada o rural, muy industrializada o comercial. Otro factor es la población transeúnte que pueda verse envuelta sin saberlo, ya sea porque el accidente ocasione una caravana en la carretera o porque se detengan trenes de pasajeros debido a un accidente de ferrocarril.
Es necesario, por tanto, desarrollar planes locales y nacionales para reaccionar ante tales sucesos. Los planes deben ser senci- llos, flexibles y fáciles de comprender. Dado que los accidentes graves de transporte pueden producirse en muchos lugares, el plan debe adecuarse a todas las localizaciones posibles. Para que el plan funcione eficazmente en todo momento y en localidades tanto rurales y aisladas como urbanas y superpobladas, todas las organizaciones que participen en la respuesta al accidente deben actuar con flexibilidad, sin dejar de respetar por ello los princi- pios básicos de la estrategia general.
Los primeros en acudir deben recabar la mayor cantidad posible de información para determinar la índole del peligro. La reacción más adecuada vendrá determinada por la naturaleza del incidente: si se trata de un derrame, un incendio, un escape tóxico o una combinación de los anteriores. Los servicios de emergencia deben conocer los sistemas nacionales e internacio- nales de señalización de los vehículos que transportan sustancias y materiales peligrosos, y tener acceso a alguna de las bases de datos nacionales e internacionales que pueden ayudar a identi- ficar el peligro y los problemas conexos.
Es vital controlar rápidamente el incidente. La cadena de mando debe estar claramente identificada, aunque puede cambiar en el curso del suceso, pasando de los servicios de emergencia a la policía o al gobierno civil de la localidad afectada. El plan debe permitir reconocer los efectos para la población, tanto para las personas que trabajen o residan en la zona potencialmente afectada como para las que pasen por allí. Hay que recurrir a expertos en asuntos de salud pública para que asesoren tanto sobre la gestión inmediata del incidente como sobre los posibles efectos para la salud a largo plazo, directos e indirectos (a través de la cadena alimentaria). Deben determinarse puntos de contacto para obtener asesoramiento sobre la contaminación ambiental de cursos de agua y otros puntos, así como sobre la repercusión de las condiciones climáticas en el movimiento de nubes de gas. Entre las medidas de reacción, los planes deben contemplar la posibilidad de evacuación. No obstante, las propuestas deben ser flexibles, pues puede ocurrir que haya que considerar cuestiones en materia de costes y beneficios, tanto en la gestión del incidente como en términos de salud pública. Se debe definir con toda claridad la política a seguir para mantener a los medios de comunicación plenamente informados, así como las medidas que se adoptarán para mitigar los efectos del accidente. La información debe ser exacta y oportuna, y el portavoz debe conocer el plan de respuesta global y tener acceso a expertos para responder a preguntas especializadas. Unas relaciones inadecuadas con los medios de comuni- cación pueden trastornar la gestión del suceso y provocar comentarios desfavorables, y a veces injustificados, sobre la respuesta global al episodio. Todo plan debe incluir ejercicios adecuados de simulacros de catástrofes, que permiten a los distintos organismos participantes conocer los puntos fuertes y débiles en la organización de los demás. Son necesarios tanto los ejercicios con maquetas como los físicos.