sábado, 13 de octubre de 2012

Enfermedad mental

Ni la gran mayoría de las personas violentas son enfermos mentales, ni la gran mayoría de los enfermos mentales son violentos (American Psychiatric Association 1994). Sin embargo, las personas con trastornos mentales son a veces asustadizas, irri- tables, recelosas, nerviosas, airadas o varias cosas a la vez
(Bullard 1994). De ello se deriva un comportamiento que entraña cierto riesgo de violencia para los médicos, enfermeros y trabaja- dores que se ocupan de atenderlos en ambulancias, departamentos de urgencias y establecimientos psiquiátricos, tanto hospitalarios como ambulatorios.
Ciertos tipos de enfermedad mental están relacionados con una mayor propensión a la violencia. Los individuos con personalidades psicopáticas suelen tener un bajo umbral de rabia y frustración, lo que suele desencadenar comportamientos violentos (Marks 1992), mientras que los enfermos de paranoia son recelosos y propensos a las agresiones contra las personas u organizaciones a quienes culpan cuando las cosas no les van como desean. Sin embargo, hay personas con otras formas de enfermedad mental que muestran comportamientos violentos. Además, algunos enfermos mentales son propensos a sufrir episodios de demencia aguda, en los que la violencia se vuelve contra sí mismos o contra quienes traten de contenerlos.

Efectos de los radionucleidos

Algunos radionucleidos—por ejemplo, el tritio (3H), el carbono 14 (14C) y el cesio 137 (137Cs)—tienden a distribuirse sistémicamente y a irradiar la totalidad del cuerpo, mientras que lo característico de otros radionucleidos es que sean captados por y se concentren en órganos específicos, donde producen lesiones localizadas. Por ejemplo, el radio y estroncio 90 (90Sr) se depositan sobre todo en los huesos, por lo que lesionan primordialmente los tejidos del esqueleto, mientras que el yodo radiactivo se concentra en la glándula tiroides, localización principal de cualquier lesión resultante (Stannard 1988: Mettler y Upton 1995).

viernes, 12 de octubre de 2012

Lesión radiológica localizada.

A diferencia de las manifestaciones clínicas de la lesión radiológica aguda de todo el cuerpo, que suelen ser dramáticas e inmediatas, la reacción a la irradiación muy localizada, tanto si procede de una fuente de radiación externa como de un radionucleido depositado en el interior del cuerpo, tiende a evolucionar con lentitud y a producir pocos síntomas o signos a menos que el volumen de tejido irradiado y/o la dosis sean relativamente grandes (por ejemplo, Tabla 48.4).

jueves, 11 de octubre de 2012

Lesión radiológica de todo el cuerpo.

La exposición rápida de una parte importante del cuerpo a una dosis superior a 1 Gy puede producir el síndrome de radiación agudo, que comprende: (1) una fase inicial prodrómica, caracterizada por malestar general, anorexia, náuseas y vómitos, (2) seguida de un período latente, (3) una segunda fase (principal) de enfermedad y (4) por último, la recuperación o la muerte (Tabla 48.4). La fase principal de la enfermedad adopta por lo general una de las formas siguientes, según la localización predominante de la lesión radiológica:
(1) hematológica, (2) gastrointestinal, (3) cerebral o (4) pulmonar (Tabla 48.4).

miércoles, 10 de octubre de 2012

Absorción interna.

. Para absorber y disipar la energía acústica, es conveniente forrar la superficie interna del recinto con un mate- rial acústicamente absorbente. Debe elegirse el material apro- piado en función del espectro de frecuencias de la fuente de ruido. Los datos de absorción facilitados por el fabricante permiten elegir el material adecuado a dicha fuente. Es importante que los factores de absorción máximos se adapten a las frecuencias de la fuente cuyos niveles de presión acústica sean más altos. El fabricante o vendedor del producto también puede colaborar en la elección del material más eficaz en función del espectro de frecuencias de la fuente.

martes, 9 de octubre de 2012

Selección de las opciones apropiadas de control del ruido (III)

A menudo, no es viable remodelar procesos o equipos ni modificar las fuentes de ruido. Además, hay situaciones en las que es prácticamente imposible identificar la causa del ruido. En tales casos, la adopción de medidas de control para el trata- miento de la vía de transmisión del sonido sería un medio eficaz de reducción del nivel sonoro total. Las dos medidas principales de supresión para los tratamientos de las vías de transmisión son los cerramientos acústicos y las barreras.
El desarrollo de cerramientos acústicos ha progresado mucho en el mercado actual. Varios fabricantes ofrecen recintos comer- ciales y especiales. Para conseguir el sistema apropiado, el comprador tiene que facultar información relativa al nivel de ruido total (y posiblemente datos de frecuencias), las dimen- siones del equipo, el objetivo de reducción de ruido, las necesi- dades de circulación del producto y de acceso de los empleados
y cualquier otra restricción de trabajo. El proveedor podrá entonces utilizar dicha información para elegir un artículo de su almacén o fabricar un cerramiento a medida que satisfaga las necesidades existentes.
En muchos casos será más económico diseñar y construir un cerramiento que comprar uno comercial. Habrá que tener en cuenta muchos factores en el diseño del recinto si se quiere que sea satisfactorio tanto desde un punto de vista acústico como de producción. He aquí algunas directrices específicas para el diseño de cerramientos:
Dimensiones del cerramiento. No existe una directriz crítica sobre el tamaño o las dimensiones de un cerramiento. El mejor criterio a seguir es cuanto mayor, mejor. Lo importante es que haya suficiente holgura para que el equipo pueda realizar todos los movimientos previstos sin tocar el cerramiento.
Paredes del cerramiento. La reducción de ruido que se obtenga con un cerramiento dependerá de los materiales utilizados para construirlo y de lo hermético que sea. Para elegir los materiales apropiados para las paredes del recinto es conveniente atenerse
a las siguientes normas empíricas (Moreland 1979):
• para un cerramiento sin absorción interna:
TLreqd = NR + 20 dBA
• con aproximadamente un 50 % de absorción interna:
TLreqd = NR + 15 dBA
• con un 100 % de absorción interna:
TLreqd = NR + 10 dBA.
En estas expresiones, TLreqd es la pérdida por transmisión exigible al panel o pared del cerramiento, y NR es la reducción de ruido que se pretende conseguir para cumplir el objetivo de supresión. Juntas. Para obtener la máxima eficiencia, todas las juntas de las paredes deben ser herméticas. Las aberturas alrededor de entradas de tubos, conexiones eléctricas, etc., deben quedar selladas con mastique no endurecible, como el sellador de silicona.

lunes, 8 de octubre de 2012

Selección de las opciones apropiadas de control del ruido (II)

Si las superficies vibratorias de una máquina actúan como generadores de ruido aéreo, las opciones de control implican la

reducción de la fuerza impulsora asociada al ruido, la creación de secciones de menor tamaño a partir de grandes superficies, la perforación de la superficie, el aumento de la masa o la rigidez del sustrato, y la aplicación de material amortiguador o dispositivos antivibratorios. Por lo que se refiere al de aisladores
y dispositivos antivibratorios deberá consultarse con el fabri- cante del producto para elegir tanto los materiales como los procedimientos de instalación apropiados. Por último, en muchas industrias el propio producto fabricado suele ser eficaz radiador de ruido aéreo. En estas situaciones, es importante evaluar formas de fijar o sujetar mejor el producto durante la fabricación. Otra medida de control del ruido a investigar sería la reducción de la fuerza de impacto entre la máquina y el producto, entre piezas del propio producto o entre productos distintos.
A menudo, no es viable remodelar procesos o equipos ni modificar las fuentes de ruido. Además, hay situaciones en las que es prácticamente imposible identificar la causa del ruido. En tales casos, la adopción de medidas de control para el trata- miento de la vía de transmisión del sonido sería un medio eficaz de reducción del nivel sonoro total. Las dos medidas principales de supresión para los tratamientos de las vías de transmisión son los cerramientos acústicos y las barreras.
El desarrollo de cerramientos acústicos ha progresado mucho en el mercado actual. Varios fabricantes ofrecen recintos comerciales y especiales. Para conseguir el sistema apropiado, el comprador tiene que facultar información relativa al nivel de ruido total (y posiblemente datos de frecuencias), las dimen- siones del equipo, el objetivo de reducción de ruido, las necesidades de circulación del producto y de acceso de los empleados y cualquier otra restricción de trabajo. El proveedor podrá entonces utilizar dicha información para elegir un artículo de su almacén o fabricar un cerramiento a medida que satisfaga las necesidades existentes.