martes, 8 de abril de 2014

La “persona clave”

La estrategia más importante para que las cinco fases del PCA funcionen eficazmente en conjunto es unirlas bajo la supervisión de una persona de máxima responsabilidad (Royster y Royster,
1989 y 1990). En las empresas más pequeñas, donde una persona puede ocuparse de todas las facetas del PCA, la falta de coordina- ción no suele ser un problema. Sin embargo, a medida que aumenta el tamaño de la organización, participan en el PCA personas de diferentes departamentos: personal de seguridad, personal médico, ingenieros, higienistas industriales, supervisores del almacén de utillajes, supervisores de producción, etc. Cuando personas de diversas disciplinas se ocupan de diferentes aspectos del programa, resulta muy difícil coordinar sus esfuerzos a menos que una “persona clave” pueda supervisar todo el PCA. La elec- ción de esta persona es crucial para el éxito del programa. Una de las principales cualificaciones que debe tener la persona clave es un interés auténtico en el PCA de la empresa.
La persona clave está siempre accesible y sinceramente intere- sada en los comentarios o quejas que puedan contribuir a mejorar el PCA. No adopta una actitud distante ni permanece en su despacho, dirigiendo el PCA mediante órdenes escritas, sino que pasa tiempo en los talleres de producción o en cual- quier parte donde haya trabajadores trabajando, a fin de rela- cionarse con ellos y observar de qué modo pueden evitarse o resolverse los problemas.

domingo, 6 de abril de 2014

Estudios de iluminación (II)

La relación mencionada se expresa de la forma siguiente:
Número mínimo de puntos de medición = (x + 2)2

donde “x” es el valor del índice de local redondeado al entero superior, excepto que para todos los valores de RI iguales o mayores que 3, el valor de x es 4. A partir de la ecuación se obtiene el número mínimo de puntos de medición, pero las condiciones suelen requerir la utilización de un número de puntos superior a este mínimo.

sábado, 5 de abril de 2014

Definición y descripción del ambiente térmico (II)

Se ha demostrado que, en recintos en los que la temperatura del aire y la de las paredes coincide, existe una relación muy simple entre la temperatura equivalente para una determinada sensación térmica y las temperaturas del aire y de las superficies de las paredes de un recinto, que proporcionan la misma sensa- ción térmica en una habitación diferente. La relación puede expresarse de la forma siguiente:
Por ejemplo, si el aire y las paredes de un espacio determi- nado están a 20 °C, la temperatura equivalente será de 20 °C, y la sensación de calor será la misma que en una habitación cuyas paredes estén a una temperatura de 15 °C y el aire a 25 °C, porque esa habitación tendría la misma temperatura equiva- lente. Desde el punto de vista de la temperatura, la sensación de confort térmico sería la misma.

viernes, 4 de abril de 2014

Extrapolación de las normas en materia de higiene en el trabajo a las normas sobre calidad del aire en el interior (I)

Es posible establecer diferentes tipos de valores de referencia aplicables al aire interior en función del tipo de población a la que es necesario proteger. Los valores pueden basarse en normas de calidad para el aire ambiente, en valores específicos para conta- minantes concretos (como dióxido de carbono, monóxido de carbono, formaldehído, compuestos orgánicos volátiles, radón, etc.), o pueden basarse en normas utilizadas generalmente en higiene del trabajo. Los últimos son valores formulados exclusiva- mente para su aplicación en el medio ambiente industrial. Están diseñados, sobre todo, para proteger a los trabajadores de los efectos agudos de los contaminantes (como irritación de las mucosas o de las vías respiratorias altas), o para prevenir la intoxi- cación con efectos sistémicos. Debido a esta posibilidad, muchos autores, al tratar el tema del medio ambiente de interior, utilizan como referencia los valores límite de exposición para ambientes industriales establecidos por la Conferencia Americana de Higie- nistas Industriales del Gobierno (ACGIH) de Estados Unidos. Tales límites se denominan valores límite umbral (TLV), e incluyen valores límite para días de trabajo de ocho horas y semanas de trabajo de cuarenta horas.
Se aplican índices numéricos con el fin de adaptar los TLV a las condiciones del medio ambiente de interior de un edificio, y los valores se reducen habitualmente por un factor de 2,10 o incluso 100, dependiendo de la clase de efectos sobre la salud involucrados y del tipo de población afectada. Entre las razones dadas para reducir los valores de TLV cuando se aplican a expo- siciones de esta clase está el hecho de que en el medio ambiente no industrial el personal está expuesto de forma simultánea
a concentraciones bajas de varias sustancias químicas, normal- mente desconocidas, capaces de actuar de manera sinérgica de una forma que no puede controlarse con facilidad. Por otro lado, generalmente se acepta que en el medio ambiente industrial el número de sustancias peligrosas que deben contro- larse es conocido, y a menudo limitado, aunque las concentra- ciones suelen ser mucho más altas.

jueves, 3 de abril de 2014

Fórmulas y definiciones (II)



miércoles, 2 de abril de 2014

Acolchado

Se han realizado pruebas con polímeros para reutilizarlos de forma similar al acolchado (material suelto con el que se protegen las raíces de las plantas), cortándolos en virutas o gránulos, pues de esta forma se degradan muy lentamente y su efecto sobre el suelo es puramente físico. Sin embargo, este método no se ha utilizado todavía de forma generalizada.

martes, 1 de abril de 2014

Cuestiones relacionadas con los accidentes tecnológicos

En las dos últimas décadas, los países en desarrollo han entablado una intensa competencia para conseguir el desarrollo industrial.

Las principales razones de esa competencia son las siguientes:

  • atraer inversión de capital y generar puestos de trabajo;
  • satisfacer la demanda interna de productos a menor coste y reducir la dependencia del mercado internacional;
  • competir con mercados internacionales y subregionales,
  • sentar las bases del desarrollo.