sábado, 29 de septiembre de 2012

La ventilación por dilución (IV)

En cualquier caso, para utilizar la fórmula anterior se requiere un conocimiento bastante exacto de los valores de a y K que deberán utilizarse, por lo que aquí se ofrecen algunas sugerencias al respecto.
Por lo común es posible calcular la cantidad de contaminante generada a partir de la cantidad de determinados materiales consumidos en el proceso generador del contaminante. De modo que, en el caso de un disolvente, la cantidad utilizada será una buena indicación de la cantidad máxima que pueda existir en el ambiente.
Como ya se ha indicado, el valor de K deberá determinarse en función de la eficacia de la mezcla de aire. Por consiguiente, ese valor será menor cuanto más uniforme sea la distribución de la concentración del contaminante existente en cualquier punto del espacio en cuestión. Ello, a su vez, dependerá de cómo se distribuya el aire dentro del espacio ventilado.
De acuerdo con estos criterios, deberán utilizarse valores mínimos de K cuando se inyecte aire de manera que éste se reparta uniformemente, por ejemplo, utilizando una cámara de sobrepresión) y cuando la inyección y extracción del aire se realicen en extremos opuestos del espacio dado. Por otra parte, deberán utilizarse mayores valores de K cuando el aire se suministre de manera puntual y se extraiga en puntos cercanos a la entrada de aire fresco (véase la Figura 45.4).


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