jueves, 7 de agosto de 2014

Programas de asistencia a los empleados

Los Programas de asistencia a los empleados (PAE, también conocidos como Programas de Ayuda a los Afiliados o PAA, si su responsable es un sindicato) pueden ser muy eficaces en situa- ciones de crisis, ya que a través de ellos se presta consejo y apoyo
a las víctimas y a los testigos de incidentes violentos, se les remite
a profesionales de salud mental externos en los casos en los que es necesario, se vigila su evolución y se supervisan las medidas de protección que faciliten su reincorporación al trabajo.
También pueden buscar apoyo en los PAE los trabajadores cuya frustración y rabia es posible que culmine en un comporta- miento violento por estar sobrecargados de problemas relacio- nados con el trabajo, la familia o la comunidad. Si se dan varios casos así en una determinada zona del lugar de trabajo, los PAE pueden (respetando la confidencialidad de la información personal, que es fundamental para su desarrollo) servir de orien- tación a los directivos para que efectúen las modificaciones labo- rales oportunas que inutilicen el “polvorín” antes de que estalle la violencia.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Formación del personal

Trabajadores y supervisores deben estar preparados para detectar el aumento de la tensión y la inquietud y para devolver la calma con métodos no violentos. Los ejercicios de rol pueden ayudar a los trabajadores a tratar con individuos excesivamente agresivos u ofensivos evitando la provocación. En ciertas situaciones, es acon- sejable formar a los trabajadores en materia de defensa personal, auque se corre el peligro de que fomente en ellos un grado de autoconfianza que les lleve a retrasar la petición de socorro o incluso a no hacerlo en absoluto
Los guardias de seguridad, el personal de instituciones psiquiá- tricas o penitenciarias y otras personas con una gran probabilidad de tratar con individuos físicamente violentos, deben estar preparados para calmarlos y contenerlos con un riesgo mínimo de lesiones a terceros o a ellos mismos (SEUI 1995). Sin embargo, de acuerdo con Unison (1991), la formación nunca puede sustituir a una adecuada organización del trabajo y a una seguridad correcta.

martes, 5 de agosto de 2014

Controles de las prácticas de trabajo

Se deben revisar las prácticas de trabajo con regularidad y modi- ficarlas para reducir al mínimo la acumulación de estrés laboral. Ello implica vigilar los horarios y la carga de trabajo, el contenido del puesto y efectuar un seguimiento del rendimiento laboral. Se debe mantener un nivel de dotación de personal adecuado en las zonas de trabajo de alto riesgo, tanto para evitar los comporta- mientos violentos como para afrontarlos en caso de que ocurran. Adaptar la dotación de personal para atender a clientes o pacientes en los momentos de máximo flujo ayudará a reducir las molestas esperas y la acumulación de personas en las zonas de trabajo.

lunes, 4 de agosto de 2014

Sistemas de seguridad

Todos los lugares de trabajo deben estar dotados de un sistema de seguridad adecuadamente diseñado. La entrada de intrusos puede reducirse limitando el acceso a través de una zona de recepción en la que se compruebe la identidad de los visitantes y se les entreguen tarjetas identificativas que indiquen las zonas que se visitarán. En determinadas circunstancias, es aconsejable emplear detectores de metales que delaten a los visitantes que escondan armas.
Los sistemas de alarma activados por “botones de emer- gencia” estratégicamente situados emiten señales auditivas o visuales que alertan a otros compañeros de la existencia de un peligro y de forma que permitan reclamar socorro a un puesto de seguridad cercano. Estos sistemas de alarma pueden conec- tarse también a la policía local. Sin embargo, pueden ser de poca utilidad si los guardias y los compañeros de trabajo no han recibido una formación adecuada para reaccionar con prontitud
y precisión. Los monitores de televisión no sólo facilitan la vigi- lancia de protección, sino que graban los incidentes cuando ocurren y pueden ayudar en la identificación del causante. Huelga decir que esos sistemas electrónicos resultan de escasa utilidad si no cuentan con un mantenimiento adecuado y se prueban con una cierta regularidad para asegurarse de que funcionan correctamente.
Los radiotransmisores y teléfonos móviles pueden ser medidas de seguridad para el personal de campo y quienes trabajen en solitario. Son asimismo un medio para informar de su situación
y, en su caso, para pedir atención médica o de otro tipo.

domingo, 3 de agosto de 2014

Modificaciones del lugar de trabajo para reducir los delitos (II)

En caso de que el trabajo implique interacción con clientes o pacientes, se puede mejorar la seguridad de los trabajadores
mediante barreras (ventanillas, mostradores o mesas, mamparas transparentes a prueba de golpes) y puertas con cerraduras a prueba de golpes (CAL/OSHA, 1993). El mobiliario y los equipos se dispondrán de forma que se evite que los trabaja- dores puedan quedar atrapados y, si es preciso mantener un cierto grado de intimidad, ello no se hará a expensas de que el trabajador quede a solas con una persona potencialmente agre- siva o violenta en una zona cerrada y aislada.

sábado, 2 de agosto de 2014

Incidencia (III)

El MSDVz puede utilizarse asimismo para predecir el nivel de malestar. En una escala de cuatro puntos, de cero (me siento perfectamente) a tres (me siento fatal) la “clasificación de enfermedad” (I) viene dada por:
I = 0,02MSDVz
Teniendo en cuenta las grandes diferencias entre individuos en cuanto a su susceptibilidad al mareo, la relación entre MSDVz y la producción de vómito en experimentos de labora- torio y en pruebas en el mar (véase la Figura 50.7) es aceptable. Hay que señalar que las fórmulas se desarrollaron a partir de datos adquiridos en exposiciones de duración comprendida entre unos 20 minutos y seis horas, habiéndose producido el
vómito hasta en el 70 % de individuos(la mayoría sentados)
expuestos a movimiento de elevación rápida vertical.
El conocimiento que se posee de la efectividad de la oscilación lineal que actúa en otros ejes corporales y en direcciones distintas de la vertical, es relativo. Hay alguna evidencia, obte- nida en experimentos de laboratorio con grupos pequeños de sujetos, de que la oscilación lineal en un plano horizontal provoca más mareo, aproximadamente el doble, que la oscila- ción vertical de igual intensidad y frecuencia en sujetos sentados, pero menos, en la misma proporción, cuando el sujeto está en posición supina y el estímulo actúa en el eje longitudinal (z) del cuerpo. Por lo tanto, la aplicación de fórmulas y características de ponderación plasmadas en las normas respecto a la predic- ción de la incidencia de mareo, deberá realizarse con precau- ción y teniendo debidamente en cuenta las limitaciones antes señaladas.

viernes, 1 de agosto de 2014

Incidencia (II)

Las relaciones establecidas entre la incidencia de los síntomas de mareo y la frecuencia, magnitud y duración del movimiento de elevación vertical rápida (eje z ) han conducido al desarrollo de fórmulas sencillas que permiten predecir la incidencia cuando se conocen los parámetros físicos del movimiento. El concepto, plasmado en la Norma Británica 6841 (BSI 1987b)
y en el proyecto de Norma Internacional ISO 2631-1, es que la incidencia de los síntomas es proporcional al Valor de la Dosis de Mareo (MSDVz). El MSDVz (en m/s1.5) se define como sigue: