sábado, 19 de marzo de 2011

Elementos básicos de un sistema de detección de incendios y de alarma

Un sistema de detección de incendios y de alarma puede incluir todos o algunos de los elementos siguientes:
1. una unidad de control del sistema;
2. un suministro primario o principal de energía eléctrica;
3. un suministro secundario de energía (stand-by), normalmente alimentado por baterías o por un generador de emergencia;
4. dispositivos de activación de la alarma, como detectores automáticos de incendios, pulsadores manuales y/o dispositivos de flujo de sistemas de rociadores, conectados a “circuitos de activación” de la unidad de control del sistema;
5. dispositivos de alarma, como timbos o luces, conectados a
“circuitos indicadores” de la unidad de control del sistema;
6. controles auxiliares, como funciones de apagado de la ventilación, conectados a circuitos de salida de la unidad de control del sistema;
7. alarmas conectadas a un centro de emergencia externo, como el centro de bomberos,
8. circuitos de control para activar un sistema de protección contra incendios o un sistema de control de humos.

viernes, 18 de marzo de 2011

Efectos observados tras el accidente de Chernóbil: Población en general. (II)

La exposición a la radiación es un factor de riesgo muy documentado para el desarrollo del cáncer de tiroides. En numerosos estudios sobre niños expuestos a radioterapia en zonas de la cabeza y cuello se ha observado un claro aumento de la incidencia del cáncer de tiroides. En la mayoría de los casos, el incremento se hizo patente de 10 a 15 años después de la exposición, pero en ocasiones fue detectable en un plazo de3a7 años.

Por otro lado, no están bien establecidos los efectos de la irradiación interna de iodo 131 y de isótopos de iodo de semivida corta en niños (Shore 1992).
Hay que estudiar la magnitud y las pautas exactas del aumento de la incidencia de cáncer de tiroides en las poblaciones más expuestas en los años venideros. Cabe prever que los estudios epidemiológicos en curso ayuden a cuantificar la relación entre la dosis recibida por la glándula tiroides y el riesgo de desarrollar cáncer, y a identificar la función de otros factores genéticos y ambientales de riesgo. Hay que señalar que en las zonas afectadas se registra una insuficiencia de iodo generalizada.
En un plazo de cinco a diez años después del accidente, cabe esperar un aumento de la incidencia de la leucemia —y en espe- cial de la leucemia juvenil, puesto que los niños son más sensibles a los efectos de la radiación ionizante— entre los miembros más expuestos de la población. Aunque aún no se ha observado un aumento de este tipo, las carencias metodológicas de los estu- dios realizados hasta la fecha no permiten sacar conclusiones definitivas.

jueves, 17 de marzo de 2011

Efectos observados tras el accidente de Chernóbil: Población en general. (I)

Hasta la fecha, el único efecto verosímil asociado con la radiación ionizante es el aumento de la incidencia del cáncer de tiroides a partir de 1989 en los niños menores de 15 años. Este efecto se detectó en Bielorrusia (Belarús) en 1989, sólo tres años después del incidente, y ha sido confirmado por varios grupos de expertos (Williams y cols.
1993). El incremento ha sido especialmente visible en las zonas más contaminadas de Belarús, como la región de Gomel. El cáncer de tiroides, que suele ser raro en niños menores de 15 años (tasa anual de incidencia de1a3 por millón), multiplicó su incidencia por diez a escala nacional y por veinte en la zona de Gomel (Tabla 39.29, Figura 39.11) (Stsjazhko y cols. 1995). Posteriormente, se notificó una incidencia de cáncer de tiroides diez veces mayor en las cinco zonas más contaminadas de Ucrania y también un aumento de este cáncer en la región de Bryansk (Rusia) (Tabla 39.29). Se sospecha igualmente que se haya producido un aumento del mismo entre los adultos, pero esta suposición no ha sido confirmada. Los programas sistemá- ticos de detección selectiva emprendidos en las zonas contami- nadas permitieron observar los cánceres latentes antes del accidente; a este respecto, fue especialmente útil la utilización de ultrasonografías capaces de detectar cánceres de tiroides de pocos milímetros. La magnitud del aumento de la incidencia en los niños, junto con la agresividad de los tumores y la rapidez de su desarrollo, sugieren que el aumento observado en el cáncer de tiroides se debe parcialmente al accidente.
En las zonas más contaminadas (es decir, la región de Gomel), las dosis tiroideas fueron altas, especialmente en los niños (Williams y cols. 1993). Este resultado es coherente, si tenemos en cuenta las significativas emisiones de iodo que provocó el accidente y el hecho de que el iodo radiactivo, en ausencia de medidas preventivas, tiende a concentrarse en la glándula tiroides.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Efectos observados tras el accidente de Chernóbil: Trabajadores

En la actualidad, no existen datos exhaustivos sobre todos los trabajadores que sufrieron una fuerte irradiación en los primeros días después del accidente. Se están realizando estudios sobre el riesgo de leucemia y tumores sólidos en los trabajadores de la limpieza y de socorro (véase la Tabla 39.20), pero existen muchas dificultades. El seguimiento periódico del estado de salud de los trabajadores de la limpieza y de socorro resulta obstaculizado en gran medida por el hecho de que muchos de ellos procedían de distintas zonas de la antigua Unión Soviética y volvieron a sus lugares de origen después de trabajar en la central de Chernóbil. Además, la dosis recibida debe estimarse retrospectivamente, puesto que no hay datos fiables para este periodo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

El mareo

El mareo inducido por el movimiento puede ser producido por oscilaciones del cuerpo de bajas frecuencias, por algunos tipos de rotación del cuerpo y por el movimiento de señales luminosas con respecto al cuerpo.

martes, 1 de marzo de 2011

Las vibraciones transmitidas a las manos

Las vibraciones transmitidas a las manos son las vibraciones que entran en el cuerpo a través de las manos. Están causadas por distintos procesos de la industria, la agricultura, la minería y la construcción, en los que se agarran o empujan herramientas o piezas vibrantes con las manos o los dedos. La exposición a las vibraciones transmitidas a las manos puede provocar diversos trastornos.