domingo, 14 de junio de 2015

Blindaje de partículas beta (II)

El flujo  de bremsstrahlung a una distancia d de la fuente beta se puede estimar por la ecuación:

sábado, 13 de junio de 2015

Blindaje de partículas beta (I)

Cuando se diseña un blindaje para un emisor beta de alta energía hay que tener en cuenta dos factores: las propias partículas beta y la bremsstrahlung (radiación de frenado) producida por partículas beta absorbidas por la fuente y el blindaje. La bremsstrahlung consta de fotones de rayos X producidos cuando partículas cargadas a gran velocidad experimentan una deceleración rápida.
Por lo tanto, un blindaje beta se compone a menudo de una sustancia de número atómico bajo (para reducir al mínimo la producción de bremsstrahlung) que tenga el espesor suficiente para detener todas las la partículas beta, seguida de un material de número atómico alto que tenga el espesor suficiente para atenuar la bremsstrahlung hasta un nivel aceptable. (Si se invierte el orden de los blindajes aumenta la producción de bremsstrahlung en el primer blindaje hasta un nivel tan elevado que el segundo blindaje puede no proporcionar la protección adecuada.)
A efectos de estimar el peligro de bremsstrahlung, puede utili- zarse la relación siguiente:


donde f es la fracción de la energía beta incidente convertida en fotones, Z es el número atómico del absorbente y E es la energía máxima del espectro de partículas betas en MeV. Para garantizar una protección adecuada, se suele suponer que todos los fotones de la bremsstrahlung son de energía máxima.

viernes, 12 de junio de 2015

Lesiones por frío sin congelación - Cuadro clínico


En una lesión por frío sin congelación, los síntomas iniciales son muy vagos y la víctima se da cuenta demasiado tarde del grave peligro que corre. Los pies se enfrían y se hinchan. La persona los siente pesados, acorchados y entumecidos. Le duelen y con frecuencia aparecen arrugas en la plantas. La primera fase isqué- mica dura entre unas horas y unos días. Va seguida por una fase hiperémica de entre 2 y 6 semanas, durante la cual los pies están calientes, con pulsos marcados y edema progresivo. No es raro que aparezcan ampollas, ulceraciones y, en algunos casos graves, gangrena.

jueves, 11 de junio de 2015

Lesiones por frío sin congelación Fisiopatología

Los requisitos previos para sufrir una LFSC son la exposición prolongada a ambientes fríos y húmedos, aunque por encima de la temperatura de congelación, e inmovilización con estanca- miento venoso. La deshidratación, una alimentación inadecuada, el estrés, enfermedades o lesiones concomitantes o la fatiga son factores que aumentan el riesgo. Las LFSC afectan casi exclusiva- mente a las piernas y a los pies. En la vida diaria no suelen

producirse lesiones graves de este tipo, pero en tiempos de guerra
o cuando se producen catástrofes, son y siempre serán un grave problema, sobre todo por la dificultad de detectarlas como conse- cuencia de la aparición lenta de los síntomas, que al principio son poco específicos.
Las LFSC pueden aparecer cuando la temperatura ambiente es inferior a la corporal. Al igual que en las LFCC, las fibras contráctiles simpáticas y el frío en sí mismo producen una prolongada vasoconstricción. El proceso inicial es de naturaleza reológica y similar al observado en las lesiones por reperfusión isquémica. Además de la duración de la exposición a bajas temperaturas, la susceptibilidad de la víctima parece ser un factor importante.
El cambio patológico provocado por la lesión isquémica afecta
a muchos tejidos. Los músculos se degeneran, sufriendo necrosis, fibrosis y atrofia; los huesos muestran una osteoporosis precoz. De especial interés son los efectos en los nervios, ya que las lesiones nerviosas producen dolor, disestesia prolongada e hiperhidrosis como secuelas frecuentes de estas lesiones.

miércoles, 10 de junio de 2015

Lesiones por frío con congelación - Tratamiento (II)

El mejor tratamiento de una congelación es descongelarla en agua calentada a 40 o 42 ºC. El procedimiento de descongela- ción debe continuar con agua a esa temperatura hasta que se recupere la sensibilidad, el color y la textura blanda del tejido. Es una forma de descongelación que suele producir un tinte más encarnado que rosa como consecuencia de la estasis venosa.
El tratamiento administrado sobre el terreno debe ir más allá de la descongelación local. Toda la persona debe recibir cuidados, ya que la congelación suele ser el primer síntoma de una hipotermia progresiva. Habrá que abrigarla y hacerle beber líquidos calientes y nutritivos. Es probable que la víctima se muestre apática y sin fuerzas para cooperar. Debe insistirse en que realice actividades musculares, como golpear los brazos contra los laterales del cuerpo: así se abren las derivaciones arte- riovenosas periféricas de las extremidades.
La congelación profunda se produce cuando la descongelación por transferencia de calor pasivo durante 20 o 30 minutos no tiene éxito. En ese caso, la víctima debe ser trasladada al hospital más cercano. No obstante, si dicho traslado puede durar varias horas, es preferible trasladar a la persona a la vivienda más cercana y descongelar sus lesiones con agua caliente. Una vez finalizada la descongelación, debe tumbarse al paciente con la zona lesionada elevada y organizar su traslado al hospital más cercano lo antes posible.
El recalentamiento rápido produce un dolor moderado o intenso y es probable que el paciente necesite algún analgésico. Las lesiones capilares producen extravasación de suero con tumefacción local y formación de ampollas durante las primeras 6-18 horas. Las ampollas deben mantenerse intactas para prevenir infecciones.

martes, 9 de junio de 2015

Lesiones por frío con congelación - Tratamiento (I)


Una congelación debe recibir cuidados inmediatamente para evitar que una lesión superficial se convierta en una lesión Una congelación debe recibir cuidados inmediatamente para evitar que una lesión superficial se convierta en una lesión profunda. La víctima debe ser trasladada a un refugio; si no existe ninguno en las proximidades, habrá que protegerla del viento con el cuerpo de los compañeros, un saco de dormir o algún otro medio similar. La zona congelada debe descongelarse por trans- misión pasiva de calor de una parte más caliente del cuerpo. La mano calentada puede colocarse sobre el rostro y la mano fría en la axila o la ingle. Puesto que la persona congelada sufre estrés por frío con vasoconstricción periférica, el mejor tratamiento es el calor que pueda darle un compañero. El masaje y el frotamiento de la parte congelada con nieve o con una bufanda de lana está contraindicado. Son tratamientos mecánicos que sólo agravan la lesión, ya que el tejido está lleno de cristales de hielo. Tampoco debe intentarse la descongelación delante de un fuego de campa- mento o un hornillo de campo, ya que este tipo de calor no penetra en profundidad y al estar la zona parcialmente aneste- siada, se puede producir una lesión por quemadura.

Las señales de dolor en un pie congelado desaparecen antes de que se produzca la congelación, ya que la conductividad del nervio se suprime a una temperatura de unos +8 ºC. La paradoja es que la última sensación que la víctima tiene es que ¡no siente nada en absoluto! En condiciones extremas, cuando la evacua- ción exige viajar a pie, la descongelación debe evitarse. Caminar con un pie congelado no parece aumentar el riesgo de destruc- ción tisular, mientras que la recongelación de un tejido conge- lado lo aumenta al máximo.

lunes, 8 de junio de 2015

Lesiones por frío con congelación - Cuadro clínico

Las lesiones por frío con congelación se subdividen en congela- ción superficial y profunda. La lesión superficial se limita a la piel
y a los tejidos subcutáneos que se encuentran inmediatamente por debajo. En la mayoría de los casos, este tipo de lesión afecta a la nariz, los lóbulos de las orejas, los dedos de las manos y los dedos de los pies. El primer síntoma suele ser un dolor punzante
y agudo. La parte afectada de la piel palidece o adquiere un color blanco ceroso. Se entumece y se hunde al aplicar presión, ya que los tejidos subyacentes siguen estando vivos y conservan su flexi- bilidad. Cuando la LFCC progresa a una lesión profunda, la piel adquiere color blanco y aspecto marmóreo, se endurece y se adhiere al tocarla.