El conocimiento actual de las causas y factores de riesgo de las agresiones violentas es muy rudimentario (Rosenberg y Mercy 1991). Naturalmente, son muchos los factores que intervienen en el problema, en el que la configuración de cada incidente depende de las características del agresor, de la víctima
o víctimas y de la naturaleza de la interacción entre ambos. Debido a su complejidad, se han desarrollado varias teorías de la causalidad. Las teorías biológicas, por ejemplo, se ocupan sobre todo de factores como el sexo (la mayoría de los agresores son varones), la edad (la posibilidad de ser víctima de actos violentos en la sociedad disminuye con la edad, aunque, como ya se ha indicado, no sucede así en el lugar de trabajo) y la influencia de hormonas como la testosterona, de neurotransmisores como la serotonina y de otros agentes biológicos. La teoría psicológica dirige su atención a la personalidad y sostiene que la falta de afecto y los malos tratos durante la infancia engendran violencia, que se aprende por imitación de modelos y se refuerza mediante recompensas y castigos en los primeros años de vida (Rosenberg y Mercy 1991). Los factores que se describen a continuación se han relacionado con la violencia.
Temas
- CALIDAD DEL AIRE INTERIOR
- CALOR Y FRIO
- CONTROL AMBIENTAL EN INTERIORES
- CONTROL DE LA CONTAMINACION AMBIENTAL
- DESASTRES NATURALES Y TECNOLOGICOS
- ELECTRICIDAD
- HORAS DE TRABAJO
- ILUMINACION
- INCENDIOS
- POLITICA EN MATERIA DE MEDIO AMBIENTE
- PRESION BAROMETRICA AUMENTO
- PRESION BAROMETRICA REDUCCION
- PREVENCION DE ACCIDENTES
- RADIACIONES IONIZANTES
- RADIACIONES NO IONIZANTES
- RIESGOS BIOLOGICOS
- RUIDO
- VIBRACIONES
- VIOLENCIA
domingo, 19 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
El homicidio en el lugar de trabajo (II)
Como ya se ha indicado, la gran mayoría de los homicidios relacionados con el trabajo se producen durante el transcurso de un robo u otro delito cometidos por personas normalmente desconocidas para la víctima. Los factores de riesgo que entrañan esos incidentes figuran en la Tabla 51.3.
Cerca del 4 % de los homicidios en el lugar de trabajo se producen durante el enfrentamiento de la víctima con un familiar o conocido que le ha seguido hasta su lugar de trabajo. Alrededor del 21 % están originados por un enfrentamiento relacionado con el lugar de trabajo: las dos terceras partes de éstos son cometidos por trabajadores o antiguos empleados que guardan rencor a algún directivo o compañero, y el resto, por clientes descontentos (Toscano y Windau 1994). En estos casos, el objetivo puede ser el directivo o compañero cuyas acciones provocaron la agresión o, en caso de que el rencor se dirija contra la organización, el propio lugar de trabajo y cualquier trabajador o visitante que se encuentre en ese lugar en ese preciso momento. En algunos casos, los agresores pueden sufrir trastornos emocionales, como Joseph T. Weisbecker, un trabajador con una discapacidad de larga duración de Louisville (Kentucky) por enfermedad mental, que mató a ocho compañeros e hirió a otros doce antes de quitarse la vida (Kuzmits 1990).
viernes, 17 de agosto de 2012
El homicidio en el lugar de trabajo (I)
A pesar de que los homicidios en el lugar de trabajo representan sólo una pequeña proporción de la totalidad de los homicidios, su alta incidencia en las muertes relacionadas con el trabajo, al menos en Estados Unidos, sus singulares características y la posi- bilidad de que las empresas adopten medidas preventivas, les confieren un interés especial. Por ejemplo, mientras que en la mayoría de los casos de homicidio ocurridos en la sociedad el homicida y su víctima se conocen entre sí (en muchas ocasiones son familiares cercanos), y sólo el 13 % de ellos estaban ligados a otro delito, esas proporciones se invierten en el lugar de trabajo, escenario en el que más de las tres cuartas partes de los homici- dios se cometieron en el transcurso de un robo (NIOSH 1992). Además, mientras que las personas mayores de 65 años presentan las tasas más bajas —dentro de la población total— en cuanto a probabilidad de ser víctimas de un homicidio en el lugar de trabajo presentan las tasas más altas (Castillo y Jenkins 1994).
En la Tabla 51.1 figuran los lugares de trabajo con mayores tasas de homicidios en Estados Unidos. Más del 50 % de ellos tiene lugar en dos sectores: el comercio al por menor y los servi- cios. En este último se incluye el servicio de taxis, que registra una tasa de homicidios casi 40 veces superior a la media, seguido por los establecimientos de venta de bebidas alcohólicas y productos de gran consumo, las gasolineras —objetivo prin- cipal de los robos— y los servicios privados de investigación y de seguridad (Castillo y Jenkins 1994).
En la Tabla 51.2 se recogen las profesiones que presentan las mayores tasas de homicidios en el lugar de trabajo. De nuevo, los taxistas encabezan la clasificación, lo que refleja su probabi- lidad de verse involucrados en intentos de delito, seguidos de los agentes de la ley, los recepcionistas de hotel y los trabajadores de diversos tipos de establecimientos de venta al por menor. A propósito de unos datos similares relativos al Reino Unido, Drever (1995) comprobó que la mayor parte de las profesiones con una elevada mortalidad por homicidios presentaban altas tasas de drogodependencia (montadores de andamios, profe- siones literarias y artísticas, pintores y decoradores) o de abuso de alcohol (cocineros y pinches de cocina, encargados de bar, camareros y trabajadores de servicios de comidas).
jueves, 16 de agosto de 2012
Para determinar el alcance de la violencia en el lugar de trabajo
Para determinar el alcance de la violencia en el lugar de trabajo, ante la ausencia de datos fiables, se ha tratado de efectuar extrapolaciones tanto de los datos estadísticos disponibles (por ejemplo, certificados de fallecimiento, denuncias penales y sistemas de indemnización de los trabajadores), como de encuestas elaboradas con ese fin. De este modo, de acuerdo con la National Crime Victimization Survey de Estados Unidos, cerca de un millón de trabajadores estadounidenses (la pobla- ción activa total es de 110 millones) son objeto de agresiones en el lugar de trabajo cada año (Bachman 1994). En una encuesta telefónica realizada en 1993 entre 600 trabajadores estadounidenses a tiempo completo (excluidos los trabajadores autónomos
y el personal militar), uno de cada cuatro encuestados afirmó haber sido víctima de algún tipo de violencia en el lugar de trabajo durante el año en cuestión: un 19 % habían sido objeto de acoso, un 7 % habían recibido amenazas y el 3 % habían sido objeto de agresiones físicas. Los responsables del estudio consta- taron además que el 68 % de las víctimas de acoso, el 43 % de las amenazadas y el 24 % de las agredidas no habían denun- ciado los incidentes (Lawless 1993).
Una encuesta parecida realizada entre trabajadores del National Health Service del Reino Unido reveló que, durante el año anterior, el 0,5 % tuvieron que recibir tratamiento médico tras sufrir una agresión física durante el desempeño del trabajo; el 11 % sufrieron lesiones leves que requirieron sólo primeros auxilios; entre un4%y un6% fueron amenazados por personas que empuñaban un arma mortal, y un 17 % recibieron amenazas verbales. La violencia fue un problema especialmente importante para el personal de urgencias de ambulancias y departamentos de accidentes, para el personal de enfermería y los trabajadores a cargo de pacientes con trastornos psicológicos (Health Services Advisory Committee 1987). El riesgo de que los trabajadores sanitarios se enfrenten a situaciones de violencia se ha convertido en una característica del trabajo diario de los servicios de asistencia sanitaria primaria y de los departamentos de accidentes y de urgencias (Shepherd, 1994).
miércoles, 15 de agosto de 2012
La Norma Británica 6841 ofrece la siguiente orientación.
Valores altos de la dosis de vibración causan malestar intenso, dolor y lesiones. Los valores de la dosis de vibración indican también, de modo general, la intensidad de las exposiciones a las vibraciones que los han producido. Con todo, actualmente no existe una opinión unánime sobre la relación precisa entre valores de dosis de vibración y riesgo de lesión. Se sabe que las magnitudes y duraciones de las vibraciones que producen valores de dosis de vibración en la región de 15 m/s1,75 causan generalmente malestar intenso. Es razonable suponer que un aumento de la exposición a las vibraciones irá acompañado de un mayor riesgo de lesión
(BSI 1987b).
Con valores altos de la dosis de vibración, puede ser necesario considerar previamente la capacidad física de las personas expuestas y diseñar precauciones de seguridad adecuadas. Puede tomarse también en consideración la necesidad de revisiones periódicas del estado de salud de las personas habitualmente expuestas.
El valor de la dosis de vibración proporciona una medida que permite comparar exposiciones muy variables y complejas. Las organizaciones pueden especificar límites o niveles de acción utilizando el valor de la dosis de vibración. Por ejemplo, en algunos países, se ha utilizado un valor de la dosis de vibración de 15 m/s1,75 como nivel de acción provisional, pero puede ser conveniente limitar las exposiciones a las vibraciones o a choques repetidos a valores más altos o más bajos dependiendo de la situación. Con lo que sabemos actualmente, un nivel de acción solo sirve para indicar los valores aproximados que podrían ser excesivos. En la Figura 50.2 se indican las acelera- ciones eficaces correspondientes a un valor de la dosis de vibra- ción de 15 m/s1,75 para exposiciones comprendidas entre un segundo y 24 horas. Cualquier exposición a vibraciones continuas, vibraciones intermitentes o choques repetidos pueden compararse con el nivel de acción calculando el valor de la dosis de vibración. No sería prudente rebasar un nivel de acción apro- piado (o el límite de exposición según la Norma ISO 2631) sin tener en cuenta los posibles efectos para la salud de una exposición a la vibración o al choque.
(BSI 1987b).
Con valores altos de la dosis de vibración, puede ser necesario considerar previamente la capacidad física de las personas expuestas y diseñar precauciones de seguridad adecuadas. Puede tomarse también en consideración la necesidad de revisiones periódicas del estado de salud de las personas habitualmente expuestas.
El valor de la dosis de vibración proporciona una medida que permite comparar exposiciones muy variables y complejas. Las organizaciones pueden especificar límites o niveles de acción utilizando el valor de la dosis de vibración. Por ejemplo, en algunos países, se ha utilizado un valor de la dosis de vibración de 15 m/s1,75 como nivel de acción provisional, pero puede ser conveniente limitar las exposiciones a las vibraciones o a choques repetidos a valores más altos o más bajos dependiendo de la situación. Con lo que sabemos actualmente, un nivel de acción solo sirve para indicar los valores aproximados que podrían ser excesivos. En la Figura 50.2 se indican las acelera- ciones eficaces correspondientes a un valor de la dosis de vibra- ción de 15 m/s1,75 para exposiciones comprendidas entre un segundo y 24 horas. Cualquier exposición a vibraciones continuas, vibraciones intermitentes o choques repetidos pueden compararse con el nivel de acción calculando el valor de la dosis de vibración. No sería prudente rebasar un nivel de acción apro- piado (o el límite de exposición según la Norma ISO 2631) sin tener en cuenta los posibles efectos para la salud de una exposición a la vibración o al choque.
martes, 14 de agosto de 2012
Normas
Aunque no puede ofrecerse ningún límite preciso para prevenir los trastornos causados por las vibraciones de cuerpo completo, las normas definen métodos útiles para cuantificar la intensidad de las vibraciones. La Norma Internacional 2631 (ISO 1974,
1985) definió límites de exposición (véase la Figura 50.1) “estable- cidos aproximadamente en la mitad del nivel considerado como umbral del dolor (o límite de tolerancia voluntaria) para sujetos humanos sanos”. En la Figura 50.1 se muestra también un nivel de acción del valor de la dosis de vibración para vibración vertical, derivado de la Norma Británica 6841 (BSI 1987b); esta norma es similar, en parte, a un proyecto revisado de la Norma Internacional.
El valor de la dosis de vibración puede considerarse como la magnitud de la vibración de un segundo de duración que sea de igual intensidad que la vibración medida. En el valor de la dosis de vibración se utiliza una dependencia temporal elevada a la cuarta potencia para calcular la intensidad de vibración acumulada durante el período de exposición, desde el choque más corto posible hasta una jornada completa de vibración (p. ej., BSI 6841):
El procedimiento del valor de la dosis de vibración puede utilizarse para valorar la intensidad de la vibración y de los choques repetitivos. Esta dependencia temporal elevada a la cuarta potencia es más fácil de usar que la dependencia temporal contemplada en la Norma ISO 2631 (véase la Figura 50.2).
1985) definió límites de exposición (véase la Figura 50.1) “estable- cidos aproximadamente en la mitad del nivel considerado como umbral del dolor (o límite de tolerancia voluntaria) para sujetos humanos sanos”. En la Figura 50.1 se muestra también un nivel de acción del valor de la dosis de vibración para vibración vertical, derivado de la Norma Británica 6841 (BSI 1987b); esta norma es similar, en parte, a un proyecto revisado de la Norma Internacional.
El valor de la dosis de vibración puede considerarse como la magnitud de la vibración de un segundo de duración que sea de igual intensidad que la vibración medida. En el valor de la dosis de vibración se utiliza una dependencia temporal elevada a la cuarta potencia para calcular la intensidad de vibración acumulada durante el período de exposición, desde el choque más corto posible hasta una jornada completa de vibración (p. ej., BSI 6841):
El procedimiento del valor de la dosis de vibración puede utilizarse para valorar la intensidad de la vibración y de los choques repetitivos. Esta dependencia temporal elevada a la cuarta potencia es más fácil de usar que la dependencia temporal contemplada en la Norma ISO 2631 (véase la Figura 50.2).
lunes, 13 de agosto de 2012
Organos reproductores femeninos, embarazo y sistema genitourinario masculino.
. Se cree que el aumento del riesgo de aborto, alteraciones menstruales y anomalías posicionales (p. ej., desprendimiento de útero) puede estar relacionado con la exposición de larga duración a las vibraciones de cuerpo completo (véase Seidel y Heide 1986). No se puede deducir de la literatura un umbral de exposición seguro que evite un aumento de estos riesgos para la salud. La susceptibilidad individual y sus variaciones temporales probablemente codeterminan estos efectos biológicos. En la literatura disponible no se ha comuni- cado un efecto perjudicial directo de la vibración de cuerpo completo sobre el feto humano, aunque algunos estudios en animales sugieren que la vibración de cuerpo completo puede afectar al feto. El desconocimiento del valor umbral para los efectos adversos sobre el embarazo sugiere la conveniencia de limitar la exposición de origen profesional al mínimo razonable.
Se han publicado resultados divergentes sobre la aparición de enfermedades del sistema genitourinario masculino. En algunos estudios, se ha observado una mayor incidencia de prostatitis. Otros estudios no han podido confirmar estos hallazgos.
Se han publicado resultados divergentes sobre la aparición de enfermedades del sistema genitourinario masculino. En algunos estudios, se ha observado una mayor incidencia de prostatitis. Otros estudios no han podido confirmar estos hallazgos.
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